AntonioPC
Poeta que considera el portal su segunda casa
.: Sudor de ron :.
No buscaba instantes
en las tardes de Madrid,
ni estrellas fugaces
en las noches de tu colchón,
ni siquiera besos ni verdades,
ni un amor sin condición,
sólo buscaba un corazón
que latiera con el mío
mientras follábamos
empapados
en sudor de ron.
no perseguía tus tequieros,
ni tus besos de limón y sal,
o si, pero ya qué más da
si desde tu balcón no nos vemos
y no hay vuelta atrás
si ya no hay vuelta atrás
para comenzar de nuevo,
si ya no hay segunda oportunidad
el comienzo es sólo uno
y uno más uno,
esta vez,
en vez de sumar
fue para restar.
No buscaba un suave viento
en tus ojos de misterio
ni siquiera remordimientos,
ni la amargura áspera de la hiel
en las madrugadas clandestinas
de la manzana de tu piel,
sólo buscaba un corazón
que latiera con el mío
mientras follábamos
empapados
en sudor de ron.
no perseguía tus tequieros,
ni tus besos de limón y sal,
o si, pero ya qué más da
si desde mi balcón no nos vemos
y no hay vuelta atrás
si ya no hay vuelta atrás
para comenzar de nuevo,
si ya no hay segunda oportunidad
el comienzo es sólo uno
y uno más uno,
esta vez,
en vez de sumar
fue para restar.
No buscaba nada entre los dos,
y así fue como te llegué a querer
mientras follábamos
empapados
en sudor de ron.
Antonio Marzo 2oo7
No buscaba instantes
en las tardes de Madrid,
ni estrellas fugaces
en las noches de tu colchón,
ni siquiera besos ni verdades,
ni un amor sin condición,
sólo buscaba un corazón
que latiera con el mío
mientras follábamos
empapados
en sudor de ron.
no perseguía tus tequieros,
ni tus besos de limón y sal,
o si, pero ya qué más da
si desde tu balcón no nos vemos
y no hay vuelta atrás
si ya no hay vuelta atrás
para comenzar de nuevo,
si ya no hay segunda oportunidad
el comienzo es sólo uno
y uno más uno,
esta vez,
en vez de sumar
fue para restar.
No buscaba un suave viento
en tus ojos de misterio
ni siquiera remordimientos,
ni la amargura áspera de la hiel
en las madrugadas clandestinas
de la manzana de tu piel,
sólo buscaba un corazón
que latiera con el mío
mientras follábamos
empapados
en sudor de ron.
no perseguía tus tequieros,
ni tus besos de limón y sal,
o si, pero ya qué más da
si desde mi balcón no nos vemos
y no hay vuelta atrás
si ya no hay vuelta atrás
para comenzar de nuevo,
si ya no hay segunda oportunidad
el comienzo es sólo uno
y uno más uno,
esta vez,
en vez de sumar
fue para restar.
No buscaba nada entre los dos,
y así fue como te llegué a querer
mientras follábamos
empapados
en sudor de ron.
Antonio Marzo 2oo7