Rodrigo del Río
El cazador de sueños.
Cuántica relativa
Tres amigos muy constantes
con convicción absoluta
siempre estaban en disputa
y discusiones tajantes.
Eran potentes gigantes
ostentosos y terribles.
Comentaban imbatibles
que nadie iba a cambiarlos,
imposible transformarlos;
los tres eran infalibles.
La luz decía imprudente
con una soberbia atroz,
que nadie era tan veloz
tan brillante y diligente.
El tiempo siempre paciente
manifestaba orgulloso:
Mi andar es tan imperioso
tan cierto e indeclinable,
en mí no existe variable
mi paso es calamitoso.
El Espacio en otro lado
expresaba con un grito:
Mi tamaño es infinito
así he sido señalado.
El hombre se ha preguntado
desde tiempo inmemorial
qué cosa tan especial
sucede en estos tres puntos,
que interfiere en los asuntos
de este mundo material.
Surgió una vez un fotón
ser tan pequeño y brillante
y recorrió en un instante
nuestro universo en cuestión.
Tan rápido en su gestión
que superó a la mejor.
La luz con mucho dolor
se apagó sin miramiento
ya que este nuevo elemento
regresó el día anterior.
Nuestra visión subjetiva
de lo que creemos ver
no es más que algún parecer;
es ilusión colectiva.
La materia sustantiva
son ondas organizadas
que viven entrelazadas
en frecuencias muy complejas.
Somos cuerdas disparejas
que vibramos desplazadas.
No existe nada absoluto
somos algo relativo
depende del individuo
y su mirar resoluto.
El dinero y un minuto
no son nada sin conciencia.
El hombre es la consecuencia
de un gran orden superior,
que nos regala el amor,
disfrutando la existencia.
Rodrigo del Río
Tres amigos muy constantes
con convicción absoluta
siempre estaban en disputa
y discusiones tajantes.
Eran potentes gigantes
ostentosos y terribles.
Comentaban imbatibles
que nadie iba a cambiarlos,
imposible transformarlos;
los tres eran infalibles.
La luz decía imprudente
con una soberbia atroz,
que nadie era tan veloz
tan brillante y diligente.
El tiempo siempre paciente
manifestaba orgulloso:
Mi andar es tan imperioso
tan cierto e indeclinable,
en mí no existe variable
mi paso es calamitoso.
El Espacio en otro lado
expresaba con un grito:
Mi tamaño es infinito
así he sido señalado.
El hombre se ha preguntado
desde tiempo inmemorial
qué cosa tan especial
sucede en estos tres puntos,
que interfiere en los asuntos
de este mundo material.
Surgió una vez un fotón
ser tan pequeño y brillante
y recorrió en un instante
nuestro universo en cuestión.
Tan rápido en su gestión
que superó a la mejor.
La luz con mucho dolor
se apagó sin miramiento
ya que este nuevo elemento
regresó el día anterior.
Nuestra visión subjetiva
de lo que creemos ver
no es más que algún parecer;
es ilusión colectiva.
La materia sustantiva
son ondas organizadas
que viven entrelazadas
en frecuencias muy complejas.
Somos cuerdas disparejas
que vibramos desplazadas.
No existe nada absoluto
somos algo relativo
depende del individuo
y su mirar resoluto.
El dinero y un minuto
no son nada sin conciencia.
El hombre es la consecuencia
de un gran orden superior,
que nos regala el amor,
disfrutando la existencia.
Rodrigo del Río
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