Reflejos de costumbres

danie

solo un pensamiento...
La luna se derrama sobre la copa semivacía,
se viste de rojo sangre, del sudor del etílico
y en mi esquina
veo
como la noche se entrega fiel al sacrificio
de las formas, las siluetas,
las reflexiones
y también los húmedos bosquejos
del trazo de aquellos amantes
de incendiadas cenizas.

La tarde decanta en el banco de una plaza
y desde la ventana observo
como los juegos de sombras hacen más eterna
esta soledad
amarillenta y vieja.

Ya no hay vuelta atrás,
tampoco hay forma de evadir las mareas revueltas del miedo
y el reloj sobre la pared
toma la cara del verdugo de los mansos sueños.

Finalmente todo se ha ido,
sólo quedó el zorzal,
el zorzal sin canto
ni lágrimas
de una mañana gris y pausada,
gris de costumbres
que aún lamen las cicatrices del pasado.

Hoy el sol se escapa
a brillar en otro horizonte de pupilas olvidadas.

Hoy
los grillos vespertinos
se han fugado
a otro tiempo de lejana infancia.

Hoy todo es una rutina más
que es mejor olvidar
en su andanza.
 
Última edición:
La luna se derrama sobre la copa semivacía,
se viste de rojo sangre, del sudor del etílico
y en mi esquina
veo
como la noche se entrega fiel al sacrificio
de las formas, las siluetas,
las reflexiones
y también los húmedos bosquejos
del trazo de aquellos amantes
de incendiadas cenizas.

La tarde decantan en el banco de una plaza
y desde la ventana observo
como los juegos de sombras hacen más eterna
esta soledad
amarillenta y vieja.

Ya no hay vuelta atrás,
tampoco hay forma de evadir las mareas revueltas del miedo
y el reloj sobre la pared
toma la cara del verdugo de los mansos sueños.

Finalmente todo se ha ido,
sólo quedó el zorzal,
el zorzal sin canto
ni lágrimas
de una mañana gris y pausada,
gris de costumbres
que aún lamen las cicatrices del pasado.

Hoy el sol se escapa
a brillar en otro horizonte de pupilas olvidadas.

Hoy
los grillos vespertinos
se han fugado
a otro tiempo de lejana infancia.

Hoy todo es una rutina más
que es mejor olvidar
en su andanza.
brindo contigo amigo a este genial poema..
 
Trazos depresivos, inundan y embriagan un sentir con pesadumbre. Su contemplación de lo cotidiano lo enfrenta a lo ignoto. ¿Lamento de una partida?
Muy hermoso poema nos entregas, amigo Danie. Mir cordiales saludos.
Rodrigo del Río
 
Un escrito repleto de una triste melancolía quizá por esa vida llena de rutinas que a veces cansa demasiado o quizá nostalgia por este tiempo que pasa deprisa y deja estragos a su paso, grato leerle, abrazos!
 
La luna se derrama sobre la copa semivacía,
se viste de rojo sangre, del sudor del etílico
y en mi esquina
veo
como la noche se entrega fiel al sacrificio
de las formas, las siluetas,
las reflexiones
y también los húmedos bosquejos
del trazo de aquellos amantes
de incendiadas cenizas.

La tarde decantan en el banco de una plaza
y desde la ventana observo
como los juegos de sombras hacen más eterna
esta soledad
amarillenta y vieja.

Ya no hay vuelta atrás,
tampoco hay forma de evadir las mareas revueltas del miedo
y el reloj sobre la pared
toma la cara del verdugo de los mansos sueños.

Finalmente todo se ha ido,
sólo quedó el zorzal,
el zorzal sin canto
ni lágrimas
de una mañana gris y pausada,
gris de costumbres
que aún lamen las cicatrices del pasado.

Hoy el sol se escapa
a brillar en otro horizonte de pupilas olvidadas.

Hoy
los grillos vespertinos
se han fugado
a otro tiempo de lejana infancia.

Hoy todo es una rutina más
que es mejor olvidar
en su andanza.

Estragos de una noche que se refriega abriendo espacios con esa
palabra unica de melancolia. quebranto de sensacion entre
ese lienzo de magnificas estampas que se evaporan desde
un entorno pesado y de devenires desgarrados. felicidades.
un poemna de contornos unicos. luzyabsenta
 
La luna se derrama sobre la copa semivacía,
se viste de rojo sangre, del sudor del etílico
y en mi esquina
veo
como la noche se entrega fiel al sacrificio
de las formas, las siluetas,
las reflexiones
y también los húmedos bosquejos
del trazo de aquellos amantes
de incendiadas cenizas.

La tarde decantan en el banco de una plaza
y desde la ventana observo
como los juegos de sombras hacen más eterna
esta soledad
amarillenta y vieja.

Ya no hay vuelta atrás,
tampoco hay forma de evadir las mareas revueltas del miedo
y el reloj sobre la pared
toma la cara del verdugo de los mansos sueños.

Finalmente todo se ha ido,
sólo quedó el zorzal,
el zorzal sin canto
ni lágrimas
de una mañana gris y pausada,
gris de costumbres
que aún lamen las cicatrices del pasado.

Hoy el sol se escapa
a brillar en otro horizonte de pupilas olvidadas.

Hoy
los grillos vespertinos
se han fugado
a otro tiempo de lejana infancia.

Hoy todo es una rutina más
que es mejor olvidar
en su andanza.


Es muy muy bonito Danie, en sus imágenes, en ese divagar por el tiempo, con esa intimidad de silencio que mece tu poema sin sobresaltos con un ritmo de acunar que trasporta sensaciones a los nervios para vaciarse de lágrimas secas que pasan como a cámara lenta en una película de imágenes que retrotrae y vuelve continuamente, como el paso del tiempo que apenas se siente.

A mi me a resultado emocionante leerlo. No me mueve a la tristeza porque puede que tenga ese sentimiento interiorizado como algo normal pero si me evoca ciertos recuerdos y me quisiera posar en esa rutina como un deseo.

Fantástico Daniel, sólo lo leí dos veces antes del comentario pero me vengo a felicitarte y ahora vuelvo a ver si cojo un poco de tu esencia.

Un abrazo.

Jon
 
Esa soledad... es y será siempre una vieja amiga. Amarga como la hiel en grandes dosis o una suave copa de vino embriagadora y ocasional. En cualquier caso, ella nunca contesta, sólo está y nada más. Un gran poema que casi hace surgir una lágrima de estos ojos. Un saludo y te sigo de cerca...
 

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