En el naufragio cósmico
donde brota un sol
espeso de luz
hurgaré tus orillas.
En el invisible aliento
de peces sin luz,
en el beso ajado
que al amanecer espera
la música de tu melancolía.
Hurgaré tus orillas
para que nos abrace
el vientre de la rosa
y en el prodigio
de las claridades nocturnas
se revele tu ternura.
Para oler el silencio de tus palabras
hurgaré la cal de tus labios
en lúbricos latidos
donde se establece la memoria
en extensos suspiros.
EBAN
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