orees19
Poeta que considera el portal su segunda casa
en el quinto grado de primaria hicimos un viaje con toda la clase a león. Nos asamos de calor, caminamos cuadras que más bien eran leguas, y en algún punto, llegamos a la casa donde creció félix rubén garcía sarmiento. La casa era interensante, sí. Pero a mí, más que las historias de aquella travesura o esta otra anécdota involucrando al Príncipe, me llamó la atención una habitación: guardada por macizos barrotes.
luego entendería que el hierro se usa para contener al hombre. El hombre en su agonía. El hombre en su locura. El hombre en su éxtasis artístico. La esquizofrenia encerró a alfonso cortés, convirtiéndolo en el legendario huésped de esa habitación, y en uno de los tantos poetas locos que ha dado el reino de nicaragua a la literatura hispánica.
lo que no pudo encerrar esa habitación fue este poema, escrito adentro. Mirando desde allí, hacia nosotros, quizás. En algún momento.
Ventana
Un trozo de azul tiene mayor
intensidad que todo el cielo,
yo siento que allí vive, a flor
del éxtasis feliz, mi anhelo.
Un viento de espíritus pasa
muy lejos, desde mi ventana,
dando un aire en que despedaza
su carne una angelical diana.
Y en la alegría de los Gestos,
ebrios de azur, que se derraman...
siento bullir locos pretextos,
que estando aquí ¡de allá me llaman!
luego entendería que el hierro se usa para contener al hombre. El hombre en su agonía. El hombre en su locura. El hombre en su éxtasis artístico. La esquizofrenia encerró a alfonso cortés, convirtiéndolo en el legendario huésped de esa habitación, y en uno de los tantos poetas locos que ha dado el reino de nicaragua a la literatura hispánica.
lo que no pudo encerrar esa habitación fue este poema, escrito adentro. Mirando desde allí, hacia nosotros, quizás. En algún momento.
Ventana
Un trozo de azul tiene mayor
intensidad que todo el cielo,
yo siento que allí vive, a flor
del éxtasis feliz, mi anhelo.
Un viento de espíritus pasa
muy lejos, desde mi ventana,
dando un aire en que despedaza
su carne una angelical diana.
Y en la alegría de los Gestos,
ebrios de azur, que se derraman...
siento bullir locos pretextos,
que estando aquí ¡de allá me llaman!
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