Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Te dibujo.
Sin apenas hacer ningún ruido.
Sin apenas sentir ningún frío.
Con el alma y la piel al desnudo.
Con la voz y el latido sangrando.
Te dibujo fundida en la noche.
Como rayo de luz transeúnte.
Como aguja de filo estrellado.
Como néctar con aires de amante.
Yo dibujo tu claro destello,
con el aire que amansa mis manos,
con la gota que fluye valiente,
por el suelo que aplastan tus pasos.
Yo te alabo y dibujo tu nombre,
en el claro y oscuro tormento,
en la larga y sentida cascada,
en los copos de vida en invierno.
Y en mi piel aparecen resquicios,
del amor que derrite mi pluma,
cuando sangro todas tus lagunas
al dibujo de tus precipicios.
Sin apenas hacer ningún ruido.
Sin apenas sentir ningún frío.
Con el alma y la piel al desnudo.
Con la voz y el latido sangrando.
Te dibujo fundida en la noche.
Como rayo de luz transeúnte.
Como aguja de filo estrellado.
Como néctar con aires de amante.
Yo dibujo tu claro destello,
con el aire que amansa mis manos,
con la gota que fluye valiente,
por el suelo que aplastan tus pasos.
Yo te alabo y dibujo tu nombre,
en el claro y oscuro tormento,
en la larga y sentida cascada,
en los copos de vida en invierno.
Y en mi piel aparecen resquicios,
del amor que derrite mi pluma,
cuando sangro todas tus lagunas
al dibujo de tus precipicios.
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