Antonio del Olmo
Poeta que considera el portal su segunda casa
FUE SIN QUERER...
- Hola. ¿Qué quieres? – me preguntó mi amiga, la camarera del restaurante donde comía todos los días laborables.
- Quisiera vivir contigo – respondí sin querer, leyendo la carta de menús.
- ¿Cómo? – preguntó y exclamó sonrojándose primero y sonriendo después, cuando notó que mi piel palidecía.
Entonces entendí que su sonrisa era la respuesta afirmativa a mi declaración. Sin darme cuenta, inconscientemente, había vencido mi enfermiza timidez para declararme. ¡Qué cerca están las neuronas que generan las ideas con los sentimientos y las que controlan las palabras…!