Me duele este presente que se desplaza
como la corriente de un rio
con la paz ensangrentada.
Nunca se materializó el viejo sueño
de enterrar las armas,
de sembrar campos de trigo
y no de tumbas,
de besar el pan.
Millones de cuerpos se alojan en los cementerios
y en las fosas comunes.
Los vivos todavía reclaman los huesos
de sus muertos.
La muerte llega inexorable,
rodeada de cruces
sin necesidad de convocarla.
El daño ya está hecho,
no se puede invalidar.
Miles de vidas truncadas,
segmentos de humanidad
trazan esa línea divisoria
donde los gritos del terror mueren
en la garganta, que la justicia,
si es que existe,
convierta a los verdugos
en cenizas,
que se los devuelva a la nada.
La guerra multiplica el dolor
a la máxima potencia.
El mundo se vuelve afásico,
mientras se unen las soledades del planeta
en esa catástrofe de vidas y sueños que arden
como hogueras en el infierno,
desprovisto de la capacidad
para evitarlas.
Un buen poema Valen.
Te lo cuento como lo veo y desde un punto de vista científico, sin filtros sentimentales que distorsionen (además lo hago porque se que en la base me vas a entender):
Creer en la paz del mundo es no creer en el hombre, el hombre como los leones mata a otros leones y a los hijos de otros leones, lo mismo hace el lobo, o los cocodrilos. El pacifismo es una utopía absoluta, los mitos del pacifismo como King o Gandhi se forjaron en conflictos llenos de violencia y muerte, como Melchor Rodríguez, "El Angel Rojo", que era anarquista, nada menos, un hombre con una visión del mundo extraordinaria, un hombre que salvo cientos, puede que miles de vidas pero que sabía que a la violencia del hombre sólo se le puede oponer una violencia mayor.
La violencia existe y seguirá existiendo y querer sustraerse a esa realidad es darse a la droga de la negación por trauma, no querer aceptar la verdad. Lo mejor en este mundo donde el hombre es un lobo para el hombre es tomar conciencia de ello para sobrevivir, el que no lo haga lo pasará mal y además no conseguirá nada.
Siento ser tan pesimista pero aún así creo que santificar la vida es una voludez porque la muerte es la vida misma y la violencia parte. Esta es la vertiente existencialistal.
Veo o me parece ver que es necesario leer más historia y sociopolítica. Si estudiamos nuestra historia y el modo de interrelación entre personas nos daremos cuenta de que nos matamos desde el primer día y cada vez de modo más sibilino y eficaz. Sólo en sociedades enriquecidas siempre a costa de otras se da un control de la violencia relativo oponiendole una violencia muy muy superior.
Gracias al progreso??? las armas para matar cada día son más efectivas y baratas además de fuente de riqueza y vida (Sí, por ejemplo en Euskadi hay decenas de miles de familias con niños preciosos que viven de esta industria, tengo datos precisos) ;en un mundo ya sin fronteras naturales estas llegan a las sociedades menos desarrolladas donde no ha llegado aun ese control relativo de la violencia (más que relativo yo lo llamaría gestionado por el propio hombre, el estado).
No quiero que nadie se ofenda pero creo que es algo tan simple que no comprendo como algunos lo cuestionan. He visto algo de violencia en mi vida y sé de sobra como es el hombre en su totalidad y nadie con dos dedos de frente puede sustraerse a esta realidad impresa en nuestra naturaleza. El odio es un mecanismo de defensa primario como las endorfinas y pretender curar al hombre de el es imposible.
No tenemos que enseñar a odiar a nuestros hijos porque esto ya lo traen de fábrica pero más te vale si los aprecias ponerles claro que este mundo es muy cabrón y que van a tener que dar alguna vez una respuesta violenta, siquiera para salvar su propia vida ante cualquier ente natural, humano o no.
Opino es una cuestión tan sencilla que no debería existir ninguna duda al respecto. El hombre mata por tantas razones (Sí el asesinato también tiene razones, no reconocerlo es infantil y no saberlo, no saberlo es... ) como estrellas hay en el cielo: por hambre, por sed, para defender su vida o la de otros, por una canica brillante, por un ideal o pensamiento supuestamente elevado, por rencor o por amor incluyo... hay hasta quien mata por gusto.
Hay una buena película bélica que expone este tema desde el punto de vista natural,"La delgada línea roja" en castellano.
El día que el hombre deje de matarse mutuamente sencillamente habrá dejado de ser hombre para convertirse en otra cosa, incompleta o acaso diferente.
Son unas reflexiones básicas. Capaces de lo mejor y de lo peor, como la misma naturaleza que nos rodea, no somos semidioses ni nada parecido, no seamos arrogantes, vamos de paso...
Un abrazo Valen
Jon
PD: sé que el dolor, otro mecanismo de defensa que genera nuestra compleja química cerebral, es el mejor freno para el odio pero implementar este en detrimento del otro solo nos haría más débiles. El entorno nos modela por evolución y ante la necesidad de supervivencia este instinto lejos de relajarse cada vez se perfecciona más y se desarrolla. Lo ideal sería que el odio viniera en pastillas listas para tomar ante una agresión pero no es así... tampoco el amor viene en pastillas.
En un futuro ya veremos pero la realidad es que el futuro es hoy.