AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
Como la primera vez.
Cuando puedo pensar y necesito
organizar mi corazón, para que no
produzca locuritas, se enciende una
luz en mis sienes y el sol me habla,
las estrellas me avisan y parpadean
en el cielo infinito, con una sola y
única advertencia: “otra vez ese loco
corazón…”
Entons los nervios se apoderan de
mi pobre mente, que no quiere
arriesgar más nunca más, pero en
ese recorrido de tu geografía y la
luz de tu sonrisa; que lo alumbra
todo, hasta mis ilusiones, prende
en mis labios, en mis dedos y en
mi piel completa, luces de colores.
Una locura recorre mi historia, y
un fantasma; como un arlequín
o más bien como un saltimbanqui,
empieza a hacer fiestas en mi pecho,
y toda mi sangre desea derramarse
ante tus huellas, para que mi cabeza
aprenda a caminar; escucho campanas,
tambores, violoncelos, trenes, aviones
y las estrellas gritan tu nombre como,
el viento cuando juega en el bosque…
Entonces ya no soy yo, y mi vida no me
pertenece y el alma abre las puertas
como la primera vez, y vuelve a amanecer,
como sí nunca hubiese amado en la vida.
Augus 02 diciembre 2015.
Cuando puedo pensar y necesito
organizar mi corazón, para que no
produzca locuritas, se enciende una
luz en mis sienes y el sol me habla,
las estrellas me avisan y parpadean
en el cielo infinito, con una sola y
única advertencia: “otra vez ese loco
corazón…”
Entons los nervios se apoderan de
mi pobre mente, que no quiere
arriesgar más nunca más, pero en
ese recorrido de tu geografía y la
luz de tu sonrisa; que lo alumbra
todo, hasta mis ilusiones, prende
en mis labios, en mis dedos y en
mi piel completa, luces de colores.
Una locura recorre mi historia, y
un fantasma; como un arlequín
o más bien como un saltimbanqui,
empieza a hacer fiestas en mi pecho,
y toda mi sangre desea derramarse
ante tus huellas, para que mi cabeza
aprenda a caminar; escucho campanas,
tambores, violoncelos, trenes, aviones
y las estrellas gritan tu nombre como,
el viento cuando juega en el bosque…
Entonces ya no soy yo, y mi vida no me
pertenece y el alma abre las puertas
como la primera vez, y vuelve a amanecer,
como sí nunca hubiese amado en la vida.
Augus 02 diciembre 2015.