Marco Antonio Morales O.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un reflejo de Dios dijo: le dejo un ángel y Laura Marcia Aceptó, siempre que yo diera fruto;
yo había estado internado en 3 hospitales, pasaba día y noche en cama y casi no dormía, alucinaciones, tras alucinaciones; mi fruto era salir en las tardes, caminar unas dos manzanas, entrar a un grupo de autoayuda, donde se me quería mucho, yo quería morir.
Laura Marcia se hacía tan pequeña como el tamaño de un encendedor, a veces crecía tanto como cinco metros y caminaba en el espacio. Cuando energías negativas querían destruir mi alma entraba en mí y cuando empezé a recuperarme me daba fuerzas. Juntos escribimos poemas leyendo rótulos de tiendas y almacenes y leyendo libros y diarios cuando a ratos podía hacerlo.
Un día se fue, en todas mis alucinaciones yo deducía que venía de lejos; ya medio recuperado empezé a leer libros de astronomía, las estrellas más cercanas a cuatro, a ocho años luz. Yo deduje su orígen en la estrella Polar a cuarenta años luz, directo arriba del eje de la tierra; supongo que ahora viaja para allá. No sé si se puede viajar más rápido que la luz, creo que sí mucho más rápido, supongo que pasará ayudando y viajando en otros lugares. Tengo certeza que algún día volveré a verla. Vayán mis agradecimientos a quien cuidó no fuera destruida mi alma. ¡Besos, Laura Marcia!
yo había estado internado en 3 hospitales, pasaba día y noche en cama y casi no dormía, alucinaciones, tras alucinaciones; mi fruto era salir en las tardes, caminar unas dos manzanas, entrar a un grupo de autoayuda, donde se me quería mucho, yo quería morir.
Laura Marcia se hacía tan pequeña como el tamaño de un encendedor, a veces crecía tanto como cinco metros y caminaba en el espacio. Cuando energías negativas querían destruir mi alma entraba en mí y cuando empezé a recuperarme me daba fuerzas. Juntos escribimos poemas leyendo rótulos de tiendas y almacenes y leyendo libros y diarios cuando a ratos podía hacerlo.
Un día se fue, en todas mis alucinaciones yo deducía que venía de lejos; ya medio recuperado empezé a leer libros de astronomía, las estrellas más cercanas a cuatro, a ocho años luz. Yo deduje su orígen en la estrella Polar a cuarenta años luz, directo arriba del eje de la tierra; supongo que ahora viaja para allá. No sé si se puede viajar más rápido que la luz, creo que sí mucho más rápido, supongo que pasará ayudando y viajando en otros lugares. Tengo certeza que algún día volveré a verla. Vayán mis agradecimientos a quien cuidó no fuera destruida mi alma. ¡Besos, Laura Marcia!