Oscar Gomez Garcia
Poeta recién llegado
La vida se pronunció,
se pronunció en mí contra la vida,
la vida me devolvió,
lo que de este mundo no quería.
La vida me trajo dolor,
con tu amarga despedida,
y se llevó mi amor,
dejando una gran herida.
La vida me devolvió a caminos inhabitados,
a caminos que ya recorrí,
a caminos que deje desolados,
por estar junto a ti.
Me devolvió a cuando antaño soñaba,
con aquellos viejos cuentos,
que hablaban del amor eterno,
de ese, del que los viejos aún,
guardan buen recuerdo.
La vida me hizo volver,
a ver el ayer con ojos certeros,
y salir adelante, con el valor de los toreros
sin pensar más en tus te quiero.
La vida, casi me hizo nacer de nuevo
devolviéndome al medievo,
donde nada pueda tomar el relevo
que cambie, mi mundo de nuevo.
Armadura de titanio,
con escudo desde entonces llevo
para empezar de cero,
que hoy se cumple ya un año,
desde que me está protegiendo.
Impenetrable a su juicio
cualquier cosa es,
no deja acercarse,
ni al mismísimo San Andrés.
Para que no vuelva el recuerdo,
ni me dañe otra vez.
Ella placentera,
solo admitirá pasar a una doncella,
de alma verdadera,
que del amor entienda,
y me devuelva a los trigales,
por los que trazar nuestra nueva senda.
Y aunque la vida se pronuncie de nuevo,
espero que esta vez anuncie
que se acabaron los males
y empezaran de nuevo los te quiero,
que para anunciar vendavales,
ya tenemos suficiente
con los que están viniendo.
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