margarita

miara

Poeta asiduo al portal
Blanco pétalo de margarita
que una vez tuve entre mis manos,
intentando adivinar
al arrancar uno tras otro,
lo que el futuro traería,
cuál era la opción acertada
a mis pensamientos de niña.

No debí preguntártelo,
destrozando tu belleza.
Tú no lo sabías,
ahora lo veo.
Todo en la vida
a la incertidumbre te lleva
pues no hay nada duradero,
nada que no te lleve,
en algún momento,
al erróneo sendero.

Pero recuerdo el aroma,
el aliento simple y puro
que transmitías;
la alegría que sentía
al recoger un pequeño ramillete
entre la hierba humedecida,
arrodillada,
sintiendo la tierra
que mis zapatillas manchaba.

Si hoy pudieras contestar,
margarita,
a lo que no entiendo
y no puedo explicar,
necesitarías tener
tantas hojas
como estrellas
en el firmamento hay.

Por eso prefiero,
en vez de mi curiosidad apaciguar,
contemplarte erguida,
desafiante al aire y la humedad,
recordando instantes ya pasados
que sólo en mi sueños
revivirán.
 
Blanco pétalo de margarita
que una vez tuve entre mis manos,
intentando adivinar
al arrancar uno tras otro,
lo que el futuro traería,
cuál era la opción acertada
a mis pensamientos de niña.

No debí preguntártelo,
destrozando tu belleza.
Tú no lo sabías,
ahora lo veo.
Todo en la vida
a la incertidumbre te lleva
pues no hay nada duradero,
nada que no te lleve,
en algún momento,
al erróneo sendero.

Pero recuerdo el aroma,
el aliento simple y puro
que transmitías;
la alegría que sentía
al recoger un pequeño ramillete
entre la hierba humedecida,
arrodillada,
sintiendo la tierra
que mis zapatillas manchaba.

Si hoy pudieras contestar,
margarita,
a lo que no entiendo
y no puedo explicar,
necesitarías tener
tantas hojas
como estrellas
en el firmamento hay.

Por eso prefiero,
en vez de mi curiosidad apaciguar,
contemplarte erguida,
desafiante al aire y la humedad,
recordando instantes ya pasados
que sólo en mi sueños
revivirán.

Miara, es muy bello tu poema, la alegoría hacia la naturaleza es encomiable.
Y tu expresión de un recuerdo, lo reflejas en cada detalle descrito, en cada pétalo de esa blanca margarita.
Felicitaciones y un saludo.
Rodrigo del Río
 
Blanco pétalo de margarita
que una vez tuve entre mis manos,
intentando adivinar
al arrancar uno tras otro,
lo que el futuro traería,
cuál era la opción acertada
a mis pensamientos de niña.

No debí preguntártelo,
destrozando tu belleza.
Tú no lo sabías,
ahora lo veo.
Todo en la vida
a la incertidumbre te lleva
pues no hay nada duradero,
nada que no te lleve,
en algún momento,
al erróneo sendero.

Pero recuerdo el aroma,
el aliento simple y puro
que transmitías;
la alegría que sentía
al recoger un pequeño ramillete
entre la hierba humedecida,
arrodillada,
sintiendo la tierra
que mis zapatillas manchaba.

Si hoy pudieras contestar,
margarita,
a lo que no entiendo
y no puedo explicar,
necesitarías tener
tantas hojas
como estrellas
en el firmamento hay.

Por eso prefiero,
en vez de mi curiosidad apaciguar,
contemplarte erguida,
desafiante al aire y la humedad,
recordando instantes ya pasados
que sólo en mi sueños
revivirán.
Bello poema donde la decoracion planteada se hace nombre para comprimir
esencias de sentimientos. curiosidad, contemplacion, recuerdos que son
pliegue de sensaciones expandidas. felicidades. una bellissima obra.
luzyabsenta
 
Blanco pétalo de margarita
que una vez tuve entre mis manos,
intentando adivinar
al arrancar uno tras otro,
lo que el futuro traería,
cuál era la opción acertada
a mis pensamientos de niña.

No debí preguntártelo,
destrozando tu belleza.
Tú no lo sabías,
ahora lo veo.
Todo en la vida
a la incertidumbre te lleva
pues no hay nada duradero,
nada que no te lleve,
en algún momento,
al erróneo sendero.

Pero recuerdo el aroma,
el aliento simple y puro
que transmitías;
la alegría que sentía
al recoger un pequeño ramillete
entre la hierba humedecida,
arrodillada,
sintiendo la tierra
que mis zapatillas manchaba.

Si hoy pudieras contestar,
margarita,
a lo que no entiendo
y no puedo explicar,
necesitarías tener
tantas hojas
como estrellas
en el firmamento hay.

Por eso prefiero,
en vez de mi curiosidad apaciguar,
contemplarte erguida,
desafiante al aire y la humedad,
recordando instantes ya pasados
que sólo en mi sueños
revivirán.
Bellos versos que respiran una hermosa y sutil melancolía, las margaritas celebrarán tu cambio de costumbres. Muy bueno amiga Miara. Un abrazo. Paco.
 
Blanco pétalo de margarita
que una vez tuve entre mis manos,
intentando adivinar
al arrancar uno tras otro,
lo que el futuro traería,
cuál era la opción acertada
a mis pensamientos de niña.

No debí preguntártelo,
destrozando tu belleza.
Tú no lo sabías,
ahora lo veo.
Todo en la vida
a la incertidumbre te lleva
pues no hay nada duradero,
nada que no te lleve,
en algún momento,
al erróneo sendero.

Pero recuerdo el aroma,
el aliento simple y puro
que transmitías;
la alegría que sentía
al recoger un pequeño ramillete
entre la hierba humedecida,
arrodillada,
sintiendo la tierra
que mis zapatillas manchaba.

Si hoy pudieras contestar,
margarita,
a lo que no entiendo
y no puedo explicar,
necesitarías tener
tantas hojas
como estrellas
en el firmamento hay.

Por eso prefiero,
en vez de mi curiosidad apaciguar,
contemplarte erguida,
desafiante al aire y la humedad,
recordando instantes ya pasados
que sólo en mi sueños
revivirán.

Bello poema donde la decoracion planteada se hace nombre para comprimir
esencias de sentimientos. curiosidad, contemplacion, recuerdos que son
pliegue de sensaciones expandidas. felicidades. una bellissima obra.
luzyabsenta
 

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