Oscar Gomez Garcia
Poeta recién llegado
Libertad le puso a su niña
cuando la vio nacer, la vio crecer
en su viña, hasta que se hizo mujer.
Libertad, desconocía el origen de su nombre
y quedo presa, al tiempo pasar,
y casar con aquel mal hombre.
Libertad que no tenía, la ironía de su nombre,
de su vida despedía, lo que en su día, había sido noble.
Libertad, que soñaba con una muralla,
fortalecida que la protegía,
por mucho que ardiera el infierno
en el que ella vivía.
Libertad, enamorada de la noche y del día.
Libertad que no hallaba, porque
a su marido temía, y en su casa se escondía,
para cuando él, volvía a buscarla.
Libertad, al alba despertaba,
con la mirada perdida...
sin ilusión en la vida, que ante sus ojos pasaba.
Hasta que un día, su propia niña vino a nacer
y crío en su vendimia, un racimo hecho mujer,
crecido en su misma viña.
Libertad, por fin venció ese miedo
que tan presa la tenia,
que la hacia sentir un trapo viejo
y que no se merecía.
Gracias a su valentía, pudo ser mas fuerte
que ese mal hombre y consiguió por fin su nombre.
¡Libertad!
Voló, tal cual paloma que volaba,
en su tórrido amanecer
y una partida lejana, de nuevo la hizo sentir mujer,
quizás no amada,
pero si libre otra vez y llegaba a torres más altas
que las que la hicieron caer.
A la vida, le agradecía el ser mujer y la vida le dio vida,
convirtiéndola en mensajera
del cielo y del querer.
Hizo repicar las campanas del planeta,
todas juntas y a la vez, cada vez que en esta tierra,
venia al mundo una mujer, que mujer no es aquella
a la se deba tener en una jaula sin rejas, sin dejarla escoger.
Por fin, en su volar consiguió felicidad,
se enamoro de las letras que hablaban de igualdad
porque en el cielo no hay fronteras, que le pongan arras a
Libertad
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Dedicado a todas aquellas mujeres que viven presas de algo que
creen, que es lo correcto, o que tiene miedo a cambiar. Libertad voló sin miedo y hallo su felicidad.
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