coral
Una dama muy querida en esta casa.
Bailando Bailarina
Hoy bailo, bailarina, en la punta de mí pié,
me está doliendo el pisado, pues bailo en un alfiler
me está doliendo el pisado, pues bailo en un alfiler
solamente me ha quedado el campo exacto,
donde me puedo mover, al ritmo de una pianola,
donde me puedo mover, al ritmo de una pianola,
con cascabeles de miel, un clavel en mi cabello,
un camafeo en mi piel, mi pincel de piel de Martha
y alfileres por doquier; para sostener la vida
a las telas, que al revez, toman formas de gaviotas
que quizás ya no puedo coser, pero si la dibujara,
¡pueda ser, que las luzca terminadas, montada en un carrusel!
un camafeo en mi piel, mi pincel de piel de Martha
y alfileres por doquier; para sostener la vida
a las telas, que al revez, toman formas de gaviotas
que quizás ya no puedo coser, pero si la dibujara,
¡pueda ser, que las luzca terminadas, montada en un carrusel!
Se están desperezando mis manos, con dedos largos
y huesudos, con uñas pintadas de blanco novia,
tan bonitas y elegantes, como las de una señora,
que esta desenredado la piola, con que trenzó la vida sola.
y huesudos, con uñas pintadas de blanco novia,
tan bonitas y elegantes, como las de una señora,
que esta desenredado la piola, con que trenzó la vida sola.
Con un carboncillo sin punta, para trazar las figuras,
dibujadas en un papel transparente,
que no se alcanza ni a ver, solamente tras las luces
que se esconden en un panel,
donde guardé mi sonrisa, para que nadie la pueda ver.
dibujadas en un papel transparente,
que no se alcanza ni a ver, solamente tras las luces
que se esconden en un panel,
donde guardé mi sonrisa, para que nadie la pueda ver.
Y al ritmo de unos sonidos, salidos de una vitriola,
tango antiguo y una letra, recitada por un cantante
americano, destilando la tristeza de tanto país hermano,
tango antiguo y una letra, recitada por un cantante
americano, destilando la tristeza de tanto país hermano,
y yo... esperando en mi puerto
Para ver si arriba algún barco
¡y en ese barco, mi amado!
Para ver si arriba algún barco
¡y en ese barco, mi amado!
Prudencia Arenas
Coral
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