Ecos de olvido

RAMIPOETA

– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
Ecos del olvido

Un espejo me presta la laguna
en el que puedo interpretar mis sueños,
reviviendo momentos de tu risa
que de lo angelical, ya se agudiza,
reflejando el adiós que es mi condena
y la frigidez de tu alma…mi anatema.
La despedida, llegó en su momento,
no fue el embrujo de todos los días,
fue angustiosa verdad de última cena.
Mi copa de licor enciende tu recuerdo
que pesa como ardid sobre mi espalda,
por el pecado de quererte tanto,
y porque nunca conseguiste amarme.
Aflora la pregunta:
¿Cuál de los dos será menos culpable?
si yo que pude darte hasta mi vida,
o tú, que no me diste más que pena?
la respuesta, conocerás mañana;
suturados ya los ecos del olvido;
alguien, quiera leerte mi poema.

Ramiro Ponce P.
 
Última edición:
Ecos del olvido

Un espejo me presta la laguna
en el que puedo interpretar mis sueños,
reviviendo momentos de tu risa
que de lo angelical, ya se agudiza,
reflejando el adiós que es mi condena
y la frigidez de tu alma…mi anatema.
La despedida, llegó en su momento,
no fue el embrujo de todos los días,
fue angustiosa verdad de última cena.
Mi copa de licor enciende tu recuerdo
que pesa como ardid sobre mi espalda,
por el pecado de quererte tanto,
y porque nunca conseguiste amarme.
Aflora la pregunta:
¿Cuál de los dos será menos culpable?
si yo que pude darte hasta mi vida,
o tú, que no me diste más que pena?
la respuesta, conocerás mañana;
suturados ya los ecos del olvido;
alguien, quiera leerte mi poema.

Ramiro Ponce P.
Cuan sentidos tus hermosos versos, apreciado amigo. Un gusto llegar a deleitarme con tu buena poesia. Abrazos y bendiciones.
 
Ecos del olvido

Un espejo me presta la laguna
en el que puedo interpretar mis sueños,
reviviendo momentos de tu risa
que de lo angelical, ya se agudiza,
reflejando el adiós que es mi condena
y la frigidez de tu alma…mi anatema.
La despedida, llegó en su momento,
no fue el embrujo de todos los días,
fue angustiosa verdad de última cena.
Mi copa de licor enciende tu recuerdo
que pesa como ardid sobre mi espalda,
por el pecado de quererte tanto,
y porque nunca conseguiste amarme.
Aflora la pregunta:
¿Cuál de los dos será menos culpable?
si yo que pude darte hasta mi vida,
o tú, que no me diste más que pena?
la respuesta, conocerás mañana;
suturados ya los ecos del olvido;
alguien, quiera leerte mi poema.

Ramiro Ponce P.

Poema hondo, transmutacion de preguntas para dejar
en escrito el hondo sentimiento de un amor despeñado.
felicidades, magnifico. luzyabsenta
 

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