Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
La tarde brilla en los adoquines
el viento a escapado a las colinas
mis pasos son serenos
pensados y calmos,
voy recordando por la costanera.
El rio parece dibujado en un lienzo
nada se mueve
solo las gentes pasan sin mirarse la cara,
yo voy a la plaza cerca de la iglesia
voy precisamente a dar vueltas
en el recuerdo,
voy a buscarte y no espero encontrarte,
pero voy a buscarte
a la plaza que está cerca de la iglesia,
a caminar tus pasos
a buscar tu voz que anida en las campanas.
Necesito simular que nada pasa
allá en la casa
hay un mundo entero
hay cielos nuevos
de naturaleza desconocida y de colores
no inventados,
aquí te deje cuando te fuiste
tu estela vive en el tiempo
y este vórtice sureño ha de tener algo
de ti,
tal vez tu aroma,
tal vez un eco,
tal vez la cicatriz de un beso
tal vez tu recuerdes lo mismo
y regreses aquí.
Todo vuelve en verano
todo germina de nuevo,
las palomas cuentan la historia
de un invierno lluvioso
y mis ojos cuentan la historia de un invierno
sin ti,
el mimo y su maleta es el mismo
el café Moro sigue aquí,
tu no estás y tal vez no estarás nunca
y vuelvo a repasar tus pasos
aquí donde te deje y te fuiste
y caminaste rio arriba
por la costanera con el sol a tu espalda
donde quedaron mis manos vacías
y sin fuerzas,
recuerdo, si
recuerdo
mi postura de farol sin luz
de muñon de mano
de enano en un mundo gigante
vencido por ejércitos gigantes.
En mis manos cicatrizan las tuyas
en el tiempo caben tantas dudas
la certeza vuela con los pelicanos
tras los peces
y la verdad se asoma en la punta de la nariz
de los lobos marinos
que vienen a mirar mi sombra en el rio,
sin saber nada
sin preguntar nada
curiosos remolinos
que en sus narices me parecen martillos.
De la iglesia al río
sigo tus huellas
y camino de vuelta por la costanera
hasta el portal de mi casa,
debo regar las rosas
y cortar el pasto
recoger las hojas que dejo el invierno,
debo hacer tantas cosas
y tal vez mañana las haré
debo hacer tantas cosas
y tal vez mañana te olvidare
o te recordare otra vez,
no sé.
el viento a escapado a las colinas
mis pasos son serenos
pensados y calmos,
voy recordando por la costanera.
El rio parece dibujado en un lienzo
nada se mueve
solo las gentes pasan sin mirarse la cara,
yo voy a la plaza cerca de la iglesia
voy precisamente a dar vueltas
en el recuerdo,
voy a buscarte y no espero encontrarte,
pero voy a buscarte
a la plaza que está cerca de la iglesia,
a caminar tus pasos
a buscar tu voz que anida en las campanas.
Necesito simular que nada pasa
allá en la casa
hay un mundo entero
hay cielos nuevos
de naturaleza desconocida y de colores
no inventados,
aquí te deje cuando te fuiste
tu estela vive en el tiempo
y este vórtice sureño ha de tener algo
de ti,
tal vez tu aroma,
tal vez un eco,
tal vez la cicatriz de un beso
tal vez tu recuerdes lo mismo
y regreses aquí.
Todo vuelve en verano
todo germina de nuevo,
las palomas cuentan la historia
de un invierno lluvioso
y mis ojos cuentan la historia de un invierno
sin ti,
el mimo y su maleta es el mismo
el café Moro sigue aquí,
tu no estás y tal vez no estarás nunca
y vuelvo a repasar tus pasos
aquí donde te deje y te fuiste
y caminaste rio arriba
por la costanera con el sol a tu espalda
donde quedaron mis manos vacías
y sin fuerzas,
recuerdo, si
recuerdo
mi postura de farol sin luz
de muñon de mano
de enano en un mundo gigante
vencido por ejércitos gigantes.
En mis manos cicatrizan las tuyas
en el tiempo caben tantas dudas
la certeza vuela con los pelicanos
tras los peces
y la verdad se asoma en la punta de la nariz
de los lobos marinos
que vienen a mirar mi sombra en el rio,
sin saber nada
sin preguntar nada
curiosos remolinos
que en sus narices me parecen martillos.
De la iglesia al río
sigo tus huellas
y camino de vuelta por la costanera
hasta el portal de mi casa,
debo regar las rosas
y cortar el pasto
recoger las hojas que dejo el invierno,
debo hacer tantas cosas
y tal vez mañana las haré
debo hacer tantas cosas
y tal vez mañana te olvidare
o te recordare otra vez,
no sé.
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