Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
La luna traspasa la oscuridad
sus pálidos ojos azules
acarician mi ventanal,
un claro lejano se devela mágico
tenue como la niebla
repentino como un milagro
tras las colinas.
Tú
el milagro sostenido,
consecuencia cierta de todas
mis memorias,
tu
rebeldía indómita que sitia mi piel
primera y última habitante
de mis raleas
y cómplice natural de mi linaje,
te deslizas en los ojos de la luna
hasta tocarme.
Congénito mi amor
te abraza,
y te distingo en las laderas luminosas
de esta noche hermosa,
callada y sembrada
en mis manos
cuando reposas en mi alma,
constelada en mi sangre
cuando me haces falta.
Te distingo perfectamente
en el inventario de los astros
y no te pareces a nada
a nada
que yo haya visto
en esta vida humana,
la luna traspasa la oscuridad
sus pálidos ojos azules
acarician mi ventanal,
un claro de luna se desliza
por las laderas junto a ti,
en los ojos de la luna
llegas hasta mi.
sus pálidos ojos azules
acarician mi ventanal,
un claro lejano se devela mágico
tenue como la niebla
repentino como un milagro
tras las colinas.
Tú
el milagro sostenido,
consecuencia cierta de todas
mis memorias,
tu
rebeldía indómita que sitia mi piel
primera y última habitante
de mis raleas
y cómplice natural de mi linaje,
te deslizas en los ojos de la luna
hasta tocarme.
Congénito mi amor
te abraza,
y te distingo en las laderas luminosas
de esta noche hermosa,
callada y sembrada
en mis manos
cuando reposas en mi alma,
constelada en mi sangre
cuando me haces falta.
Te distingo perfectamente
en el inventario de los astros
y no te pareces a nada
a nada
que yo haya visto
en esta vida humana,
la luna traspasa la oscuridad
sus pálidos ojos azules
acarician mi ventanal,
un claro de luna se desliza
por las laderas junto a ti,
en los ojos de la luna
llegas hasta mi.