cayendo como las hojas
Poeta recién llegado
Y, ¡ sí en silencio se marchase!,
para siempre, el hijo amado,
varón, músculos y primogénito,
honra de la casa,
a desdén de su padre herido.
Todo esto se haría tormentos
exasperación, taciturna desolación,
y sí... ,¡ y sí fuera para bien!,
si en el tiempo todos estuviéramos
más unidos, y fuéramos más
varones, músculos y primogénitos.
El tiempo no habría de enmendar
el roto, que el menesteroso,
ha de tejer, o morir harapiento.