Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un año más que culmina
y con él nuestra esperanza,
miramos con remembranza
que nuestra vida se inclina.
Como todo que termina
al igual nuestros anhelos,
los que vemos por los suelos
añorando nuestros sueños:
que no pusimos empeños
a pesar de los desvelos.
Quedaron en el camino
muchos sueños inconclusos,
ya que fuimos tan obtusos
y culpamos al destino.
Porque no nos dio su tino
para poder alcanzarlos,
hoy solo queda añorarlos:
sean meta prominente
teniéndolos en la mente,
para poder realizarlos.
Añorar a la familia,
la que no tuvimos cerca,
esta fecha nos acerca
y la vez nos reconcilia.
A los rencores exilia
de nuestro ser, al abismo
y vemos con optimismo
nuestra gran familia unida:
¡por el Señor bendecida
desterrando el egoísmo!
Que el próximo venidero
no nos resulte peor,
que la dicha y el amor
no les sea pasajero.
Que tengan salud espero
y con su familia unión,
del Creador la bendición
obtengan primeramente,
deseo sinceramente
no se muera esa ilusión.
Este año que finaliza
se lleva nuestros fracasos,
los que no fueron escasos
¡pero por fin agoniza!
Nuestra mente se agudiza
para el éxito alcanzar,
por tal debemos actuar
siempre con honestidad,
con amor en cantidad:
¡Dios nos debe redituar!
Que el amor y la armonía
reinen en sus corazones,
y que dicha por montones
disfruten en este día.
Más aún les desearía:
¡que les dure eternamente!
que el creador los alimente
de bondad toda su vida,
que en ella solo resida
un sano amor e indulgente.
Que tengan felicidad
para el año venidero,
que Dios cubra su sendero
con mucha prosperidad.
A su familia, en verdad
se las bendiga a raudales,
que destierre esos banales
pensamientos tan mezquinos,
son sentimientos cochinos
¡que solo nos causan males!
Que el viento lleve consigo
muchos abrazos y amor,
les deseo lo mejor
sinceramente les digo.
Como familiar o amigo
honestamente quisiera,
abrazarlos si pudiera
y estrecharlos fuertemente,
por todo ello simplemente:
¡mi vida completa diera!
y con él nuestra esperanza,
miramos con remembranza
que nuestra vida se inclina.
Como todo que termina
al igual nuestros anhelos,
los que vemos por los suelos
añorando nuestros sueños:
que no pusimos empeños
a pesar de los desvelos.
Quedaron en el camino
muchos sueños inconclusos,
ya que fuimos tan obtusos
y culpamos al destino.
Porque no nos dio su tino
para poder alcanzarlos,
hoy solo queda añorarlos:
sean meta prominente
teniéndolos en la mente,
para poder realizarlos.
Añorar a la familia,
la que no tuvimos cerca,
esta fecha nos acerca
y la vez nos reconcilia.
A los rencores exilia
de nuestro ser, al abismo
y vemos con optimismo
nuestra gran familia unida:
¡por el Señor bendecida
desterrando el egoísmo!
Que el próximo venidero
no nos resulte peor,
que la dicha y el amor
no les sea pasajero.
Que tengan salud espero
y con su familia unión,
del Creador la bendición
obtengan primeramente,
deseo sinceramente
no se muera esa ilusión.
Este año que finaliza
se lleva nuestros fracasos,
los que no fueron escasos
¡pero por fin agoniza!
Nuestra mente se agudiza
para el éxito alcanzar,
por tal debemos actuar
siempre con honestidad,
con amor en cantidad:
¡Dios nos debe redituar!
Que el amor y la armonía
reinen en sus corazones,
y que dicha por montones
disfruten en este día.
Más aún les desearía:
¡que les dure eternamente!
que el creador los alimente
de bondad toda su vida,
que en ella solo resida
un sano amor e indulgente.
Que tengan felicidad
para el año venidero,
que Dios cubra su sendero
con mucha prosperidad.
A su familia, en verdad
se las bendiga a raudales,
que destierre esos banales
pensamientos tan mezquinos,
son sentimientos cochinos
¡que solo nos causan males!
Que el viento lleve consigo
muchos abrazos y amor,
les deseo lo mejor
sinceramente les digo.
Como familiar o amigo
honestamente quisiera,
abrazarlos si pudiera
y estrecharlos fuertemente,
por todo ello simplemente:
¡mi vida completa diera!
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