Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sin saber del espantado aliento
perdido en abrazos del viento,
sin emitir queja mi lengua ardiente,
canto alabanzas a estatuas del templo,
y en la fuente de aguas claras, me complazco.
Sin admitir ojos disecados transmigrando
para ser de nuevo tonta diosa de la nada,
admiré lo esencial de tu mirada.
Sin asumir combates en venas agujereadas,
forcé la maldita curva del amor que finalizaba.
Repercutió en el ámbito,
mero pozo de la nada,
y retumbó el tambor del rito que no se acaba.
¿Podré regar tus camelias con sonrisa forzada?
¿Ayudará mi alma pura de blanca cara?
Que el bosque devore labios fogosos,
y locas entrañas,
sea ya la quema de los placeres,
sin luto por favor pues ya nadie te acompaña...
perdido en abrazos del viento,
sin emitir queja mi lengua ardiente,
canto alabanzas a estatuas del templo,
y en la fuente de aguas claras, me complazco.
Sin admitir ojos disecados transmigrando
para ser de nuevo tonta diosa de la nada,
admiré lo esencial de tu mirada.
Sin asumir combates en venas agujereadas,
forcé la maldita curva del amor que finalizaba.
Repercutió en el ámbito,
mero pozo de la nada,
y retumbó el tambor del rito que no se acaba.
¿Podré regar tus camelias con sonrisa forzada?
¿Ayudará mi alma pura de blanca cara?
Que el bosque devore labios fogosos,
y locas entrañas,
sea ya la quema de los placeres,
sin luto por favor pues ya nadie te acompaña...
Última edición: