Pasión 4: oda a una guitarra

musador

esperando...
Empieza en tu pelo el aroma
que siembras de dulce madera,
de piel que en tu cuello me toma
llevándome lento a tu espera.

Tu espalda es el sueño de besos
que labios deseosos derraman,
que corren contando tus huesos
y, ardientes caudales, te inflaman.

Detengo tu ola en mi roca
bebiendo la espuma en que ardes,
rogando que en ella te pierdas
gimiendo al llegar a mi boca,
guitarra de dulces alardes,
pulsado el temblor de tus cuerdas.
 
Empieza en tu pelo el aroma
que siembras de dulce madera,
de piel que en tu cuello me toma
llevándome lento a tu espera.

Tu espalda es el sueño de besos
que labios deseosos derraman,
que corren contando tus huesos
y, ardientes caudales, te inflaman.

Detengo tu ola en mi roca
bebiendo la espuma en que ardes,
rogando que en ella te pierdas
gimiendo al llegar a mi boca,
guitarra de dulces alardes,
pulsado el temblor de tus cuerdas.

Te felicito por tan brillante poema.
En especial , me han dejado un sabor de buena poesía los seis versos finales.
Esta variante en eneasílabos , me gusta. Ya había oído hablar a algún poeta reconocido
de lo bien y cercano que suena el eneasílabo.
Las comas del octavo verso , no sé si podrían suprimirse. No estoy muy convencido de lo que digo, tengo dudas.
Saludos y feliz año
 
Te agradezco el comentario, Luis Adolfo. Por ser 9=3x3, los eneasílabos dactílicos son especialmente simétricos, lo que seguramente se refleja en el ritmo. En cuanto a esas comas creo que sí podrían suprimirse, de hecho en mi primera versión no estaban.
abrazo findeañero
Jorge
 
Última edición:
Estupendo tu poema, muy apasionado... Yo creo que si le quitas las comas como te indica Luis, cambia un poco el sentido del verso. Entrecomillado, los ardientes caudales son los labios derramadores de besos. Si lo quitas, hay ardientes caudales que te inflaman, pero que no sabemos cuáles son. ¿Es o no es?
Que el maestro dirima asunto tan enjundioso.
Un abrazo.
 
Empieza en tu pelo el aroma
que siembras de dulce madera,
de piel que en tu cuello me toma
llevándome lento a tu espera.

Tu espalda es el sueño de besos
que labios deseosos derraman,
que corren contando tus huesos
y, ardientes caudales, te inflaman.

Detengo tu ola en mi roca
bebiendo la espuma en que ardes,
rogando que en ella te pierdas
gimiendo al llegar a mi boca,
guitarra de dulces alardes,
pulsado el temblor de tus cuerdas.

Impresionantes versos, Jorge, me ha emocionado el elevado lirismo de este poema, la pasión que parece que esa guitarra despierta en ti, que te ha hecho componer algo tan hermoso. Felicidades por tan bella inspiración y gracias por compartirla con nosotros. Una gran despedida de año que nos muestra que el poeta ha elevado el vuelo.
Un abrazo grande con mis mejores deseos.

FELIZ AÑO NUEVO 2.016 QUE LA VIDA TE PREMIE Y TE OTORGUE UNA LLUVIA DE MOMENTOS FELICES Y MUCHA SALUD.
 
Empieza en tu pelo el aroma
que siembras de dulce madera,
de piel que en tu cuello me toma
llevándome lento a tu espera.

Tu espalda es el sueño de besos
que labios deseosos derraman,
que corren contando tus huesos
y, ardientes caudales, te inflaman.

Detengo tu ola en mi roca
bebiendo la espuma en que ardes,
rogando que en ella te pierdas
gimiendo al llegar a mi boca,
guitarra de dulces alardes,
pulsado el temblor de tus cuerdas.
La guitarra se vuelve mujer en tu pluma. Mujer de carne y hueso, apasionada, compañera íntima, bien para el vino, o el canto, o el amor… Nada es explícito en tu poema, sino deliciosamente oscuro y, por supuesto, de elevado lirismo.
Concuerdo con Luis Adolfo en que esas dos comas del octavo verso son innecesarias. Asimismo le duele a mis ojos esa distribución estrófica que nunca me ha convencido en los sonetos, asunto este para dialogar y buscar antecedentes y opiniones. Es más, creo que alguna vez lo hicimos, pero ahora ni lo recuerdo ni encuentro entre mis notas nada al respecto.
Si no lo he dicho ya, creo que has escrito un gran poema, un excelente muestrario de imaginería poética, colmado de sensibilidad y de buen gusto.
¡Feliz Año Nuevo, hermano mío! ¡Dios te bendiga!
 
Buena tu lectura, querida Eratalia, aunque debo decir que sin la coma el «y» no cuaja, al poner ese nuevo sujeto en la subordinada del «que». En la primera versión, había un «:» al final del verso anterior y no estaba el «y», lo que le daba a «ardientes caudales» esa autonomía que mencionas; así, los ardientes caudales son de besos, como bien dices.
abrazo findeañero
jorge
 
Creo, estimado Vicente, que los fenómenos del hiato y la sinalefa son de gran complejidad e involucran tanto al lector como al oyente. En casos en que hay un contexto de regularidad rítmica en la acentuación 2.5.8, el hiato en «la ola» suena en mis oídos con toda naturalidad, adaptando este verso a su contexto rítmico al ubicar el acento de «ola» en la quinta sílaba. ¿Cuál es el fenómeno que explica esto?: no lo sé con exactitud, pero antecedentes hay bastantes que avalan mi tesis.
Me alegra que te gustara el poema.
abrazo
Jorge
 
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