César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
La lluvia me lleva hasta la mirada de mi hija;
mi niña de cabello negro,
mientras un gato llora en mis pies la brisa húmeda
y a la computadora le salen letras que quieren ser brazos.
De abrazar.
Estoy en el territorio blando de las vísceras
vertido hacia adentro
siendo en un líquido llamado tejido,
tejido de rojo encendido.
Estoy siendo lo que fui por tanto tiempo:
"...un amasijo hecho de cuerdas y tendones..."
(S. Rodriguez dijo).
La lluvia me trae el código binario de mi Divina alicia
entre gotitas blancas como de azúcar-algodón sin parques,
sin carruseles caballitos;
nos quedan lejos...
pero no nos quejan lejos los teclados binarios
para decir "te amo".
La lluvia está cifrada en cotas de lejanía
y mi hija -invencible- con sus corazones,
el de ella y el mío,
espera más allá de la neblina.
Enero y mi hija más allá de la neblina. 2016. César Guevara.