Ricardo José Lascano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sola la casa de los solos vivientes.
Solo el árbol de los solos vivientes.
Solo los pájaros de los solos vivientes.
Solas las ventanas de los días solos.
Solo en el corredor de su infinito torso solo.
Solo el tenor de su luz y su herida sola.
Sola la muchedumbre y su mirada sola.
Solo el viento de las baldosas solas.
Solo el oído breve de su memoria sola.
Solo el mundo en su mínimo aroma solo.
Solas las calles solitarias de las juventudes solas.
Sola la sala inmóvil del otoño solo.
Sola la casa del silencio solo.
Solo el árbol de los solos vivientes.
Solo los pájaros de los solos vivientes.
Solas las ventanas de los días solos.
Solo en el corredor de su infinito torso solo.
Solo el tenor de su luz y su herida sola.
Sola la muchedumbre y su mirada sola.
Solo el viento de las baldosas solas.
Solo el oído breve de su memoria sola.
Solo el mundo en su mínimo aroma solo.
Solas las calles solitarias de las juventudes solas.
Sola la sala inmóvil del otoño solo.
Sola la casa del silencio solo.