Paolo Luna
Poeta adicto al portal
Dejaste mis besos en mis labios,
dejaste mis caricias en mis manos.
-¡No me busques!- me gritaste en voz baja
y te fuiste con afán y esperanzada.
Dejaste mis lágrimas sin verlas,
dejaste mis palabras ahogadas.
-¡No me busques!- dijiste con tu espalda
y te fuiste suspirando y sonriendo.
Dejaste tus recuerdos olvidados,
un alguien se robó tus pensamientos.
-¡No me busques!- escuché en el eco
y me dormí en el pasado.
Volviste una tarde de tormenta,
volviste con el alma destrozada.
Con tus besos en las manos,
con tus caricias en los bolsillos.
Quisiste hallarme donde me dejaste
y llenarme con tus recuerdos.
Pero mi corazón ya estaba lleno
y solo te pude decir:
"Vete...
y no me busques".
dejaste mis caricias en mis manos.
-¡No me busques!- me gritaste en voz baja
y te fuiste con afán y esperanzada.
Dejaste mis lágrimas sin verlas,
dejaste mis palabras ahogadas.
-¡No me busques!- dijiste con tu espalda
y te fuiste suspirando y sonriendo.
Dejaste tus recuerdos olvidados,
un alguien se robó tus pensamientos.
-¡No me busques!- escuché en el eco
y me dormí en el pasado.
Volviste una tarde de tormenta,
volviste con el alma destrozada.
Con tus besos en las manos,
con tus caricias en los bolsillos.
Quisiste hallarme donde me dejaste
y llenarme con tus recuerdos.
Pero mi corazón ya estaba lleno
y solo te pude decir:
"Vete...
y no me busques".
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