alicia Pérez Hernández
Poeta que no puede vivir sin el portal
Navidad sin ti
Aún en la quietud de mi alma,
y en la resignación de mi espíritu,
la nada, sigue siendo nada,
por qué tú ya no estás.
Todo lo puedo aceptar,
menos que te hayas ido.
Mucho menos, que me duelas, más de lo debido.
¿Por qué no morí yo primero?
Así sabrías lo que es sufrir por amor.
Lo digo; en la complacencia
de saber que nos amábamos los dos.
Nada, es nada, desde que no estás
todo acabó, y todo dejó de ser.
Sólo espero el momento de volvernos a ver,
¿No sé, si en cielo se pueda AMAR?
Aquí, no te olvido…
ni por treinta monedas de plata,
te dejo de querer.
Eres mi dolor constante,
y mi recuerdo perenne,
desde el día de tu partida
a la tierra prometida.
Mas mi llanto no se detiene,
me acusa de no llorarte,
cuando tu recuerdo me invade.
!Navidad sin ti!
Sin tus canciones,
Sin tus besos,
Sin tu mirada
que me hacía feliz
en la vídeo-llamada,
donde tus ojos eran solo míos,
y mi piel y la tuya se besaban
se besaban con el ALMA.
Mas ahora habitas en mi corazón,
es el mausoleo,
el altar de tu recuerdo.
Una navidad más, que no te tengo
mi invierno es estar sin ti,
hasta el encuentro eterno.
Siempre mío, siempre tuya.
Alicia Pérez Hernández
No es la pluma la que escribe, es el alma
Todos los derechos reservados©
Aún en la quietud de mi alma,
y en la resignación de mi espíritu,
la nada, sigue siendo nada,
por qué tú ya no estás.
Todo lo puedo aceptar,
menos que te hayas ido.
Mucho menos, que me duelas, más de lo debido.
¿Por qué no morí yo primero?
Así sabrías lo que es sufrir por amor.
Lo digo; en la complacencia
de saber que nos amábamos los dos.
Nada, es nada, desde que no estás
todo acabó, y todo dejó de ser.
Sólo espero el momento de volvernos a ver,
¿No sé, si en cielo se pueda AMAR?
Aquí, no te olvido…
ni por treinta monedas de plata,
te dejo de querer.
Eres mi dolor constante,
y mi recuerdo perenne,
desde el día de tu partida
a la tierra prometida.
Mas mi llanto no se detiene,
me acusa de no llorarte,
cuando tu recuerdo me invade.
!Navidad sin ti!
Sin tus canciones,
Sin tus besos,
Sin tu mirada
que me hacía feliz
en la vídeo-llamada,
donde tus ojos eran solo míos,
y mi piel y la tuya se besaban
se besaban con el ALMA.
Mas ahora habitas en mi corazón,
es el mausoleo,
el altar de tu recuerdo.
Una navidad más, que no te tengo
mi invierno es estar sin ti,
hasta el encuentro eterno.
Siempre mío, siempre tuya.
Alicia Pérez Hernández
No es la pluma la que escribe, es el alma
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