Joanna Meminger
Dostet darum.
No quería saber de nadie,
mi cerebro había creado
una barrera, un escudo,
una pared por la que nadie
podría pasar jamás.
Pero tu sí la atravesaste,
aunque yo no quería.
Me negaba a sentir,
soñar no estaba ya
en mis pocos planes.
Pero una sutil caricia tuya
en mi alma,
me obligó a revivir.
Pintaste con mil colores
una sonrisa en mi corazón,
mi cuerpo volvió a bailar,
al ritmo de mil tambores
que una vez juré olvidar.
Al principio tuve miedo,
eso no lo quiero negar,
pero ahora reconozco
lo tonta que fui al desconfiar.
Sólo me queda agradecerte,
los minutos, horas, instantes,
los recuerdos que dejas
en esta abarrotada mente,
y este amor que te tengo
que cada día más crece.
Gracias y, por favor,
no olvides que te quiero y te amo.
Joanna Meminger
mi cerebro había creado
una barrera, un escudo,
una pared por la que nadie
podría pasar jamás.
Pero tu sí la atravesaste,
aunque yo no quería.
Me negaba a sentir,
soñar no estaba ya
en mis pocos planes.
Pero una sutil caricia tuya
en mi alma,
me obligó a revivir.
Pintaste con mil colores
una sonrisa en mi corazón,
mi cuerpo volvió a bailar,
al ritmo de mil tambores
que una vez juré olvidar.
Al principio tuve miedo,
eso no lo quiero negar,
pero ahora reconozco
lo tonta que fui al desconfiar.
Sólo me queda agradecerte,
los minutos, horas, instantes,
los recuerdos que dejas
en esta abarrotada mente,
y este amor que te tengo
que cada día más crece.
Gracias y, por favor,
no olvides que te quiero y te amo.
Joanna Meminger