Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
HABLANDO DESDE ADENTRO
Enséñame a ver las cosas que se aman,
muéstrame esos cielos imborrables
que como himnos comienzan
y se deslizan por la suave pendiente
de este bastión de soledades
que soy...
Si en vez de en los ojos
fuera en el alma la mirada
y anidara el cielo en mis pupilas
y mi corazón de piedra y de siglos
se arrancara,
diría, te diría, que somos soledades…
acompañadas de un compás
con ansias de saber, de sabernos a salvo
más allá de una coraza.
Dicen que somos senos tangentes,
horas quemadas que esconden a un lado
su dolorido canto.
Si fuera en el alma la mirada,
Sólo siento que seríamos sueños
vaciando lo eterno en un párvulo
deseo de crecer.
Dicen también que triangulan nuestros ángulos
buscando un fuego que no queme
como rebusca el árbol lo profundo de sus savias
para no sentirse muerto.
Puede que crecer sea el placer y la condena
de saberse preso de tanto
y de tan poco.
Quizás crecer sea solo arrebatarle al suelo
esas heridas que son ecos
de nuestra propia voz,
o inventarnos un limbo donde la vida
pervive a pesar de las sombras.
Pero...¿ Qué es vivir o morir?
Si a cada paso damos vida a la muerte.
Podemos mirar y no ver,
giramos y giramos acompañados
de eternidades en deuda
pendientes de cobrar.
Siempre que le robamos un sueño a la vida
o retoñamos después de habernos sentido con el frío,
con la sequía,
aprendiendo desde la raíz el tacto,
interpretamos a capela los silencios,
soñamos con los pies a cada paso.
Podemos mirar y no ver...
o sentir y adivinarnos
en cada giro.
Ahora siento que soñar es ese vértice
donde se mecen los trayectos,
donde se anula el significado de la noche,
de los miedos.
Enrejados pero frescos
los sueños bullen hiperactivos
como un fuego devorando rastrojos
y al igual que un sacramento
al que siempre te entregas,
los respiras a sabiendas de herirte.
Enséñame a descifrar las sombras,
a acertar en el diagnóstico de cada pequeña muerte,
a ser en las heridas y en lo soñado,
a creer y a no perderme nunca un cielo azul
(libre de deudas)
ni un suelo verde.
Nuna- Alonso Vicent
Enséñame a ver las cosas que se aman,
muéstrame esos cielos imborrables
que como himnos comienzan
y se deslizan por la suave pendiente
de este bastión de soledades
que soy...
Si en vez de en los ojos
fuera en el alma la mirada
y anidara el cielo en mis pupilas
y mi corazón de piedra y de siglos
se arrancara,
diría, te diría, que somos soledades…
acompañadas de un compás
con ansias de saber, de sabernos a salvo
más allá de una coraza.
Dicen que somos senos tangentes,
horas quemadas que esconden a un lado
su dolorido canto.
Si fuera en el alma la mirada,
Sólo siento que seríamos sueños
vaciando lo eterno en un párvulo
deseo de crecer.
Dicen también que triangulan nuestros ángulos
buscando un fuego que no queme
como rebusca el árbol lo profundo de sus savias
para no sentirse muerto.
Puede que crecer sea el placer y la condena
de saberse preso de tanto
y de tan poco.
Quizás crecer sea solo arrebatarle al suelo
esas heridas que son ecos
de nuestra propia voz,
o inventarnos un limbo donde la vida
pervive a pesar de las sombras.
Pero...¿ Qué es vivir o morir?
Si a cada paso damos vida a la muerte.
Podemos mirar y no ver,
giramos y giramos acompañados
de eternidades en deuda
pendientes de cobrar.
Siempre que le robamos un sueño a la vida
o retoñamos después de habernos sentido con el frío,
con la sequía,
aprendiendo desde la raíz el tacto,
interpretamos a capela los silencios,
soñamos con los pies a cada paso.
Podemos mirar y no ver...
o sentir y adivinarnos
en cada giro.
Ahora siento que soñar es ese vértice
donde se mecen los trayectos,
donde se anula el significado de la noche,
de los miedos.
Enrejados pero frescos
los sueños bullen hiperactivos
como un fuego devorando rastrojos
y al igual que un sacramento
al que siempre te entregas,
los respiras a sabiendas de herirte.
Enséñame a descifrar las sombras,
a acertar en el diagnóstico de cada pequeña muerte,
a ser en las heridas y en lo soñado,
a creer y a no perderme nunca un cielo azul
(libre de deudas)
ni un suelo verde.
Nuna- Alonso Vicent
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