Pavel Eduren
Poeta fiel al portal
POEMA 404 - ERROR (L) NOT FOUND
Llena de decepción y alcohol dijiste;
con guaraná en tus oídos;
y dulce rencor en los labios:
" Y que una nube de tu memoria me borre a mi".
Dijiste eso ciertamente, yo no entendí el momento o tal vez nunca te entendí,
pero en ese juego donde el amor nos es esquivo, sentí.
…………………………………………………………………………………………………………………………..
Recuerdo la escena, cómo un acto digno de Lorca,
la luz que penetraba sigilosamente por las mamparas de lo que no fue;
tras el rumor del viento,
una higuera.
Y tú, tan pequeña y tan libre, tan al tanto de tu entorno, tan al compás de la música,
con un brebaje espirituoso en una mano, sentenciándome, abriendo quizás tu corazón por vez primera; pero no con concilio sino con desazón.
……………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Y yo;
no entendí nada o tal vez nunca te entendí,
pero mientras tus palabras volaban directas a mis pupilas, una premonición, un caos, un aluvión que no se detendría hasta soliviantar la poca cordura que en aquella época tenía.
………………………………………………………………………………………………………………………………………………………
Y, concatené.
Hechos, palabras, momentos.
Recordé juegos y palabras,
como un
¡Ostia maja!
y un juego de espejos,
recordé cronopios y famas,
y las caretas,
tus primeros versos.
……………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Esos paseos largos por avenidas que nunca fueron silenciosas,
tan llenas de smog,
de risas y colillas en el suelo.
De rock,
Beatles
de música.
El pórtico de mi casa, tu parque,
y mi miedo reflejado en las ventanas de tu casa.
………………………………………………………………………………………………………………………………………………….
Me detengo, ahora debo ser yo el que te diga con guaraná en los oídos;
y nostalgia en los labios,
"Sabes a ciencia cierta que me engañaste"
Tal vez no estés de acuerdo, pero me explico; yo también hice una escena, anterior a la tuya,
no a lo Lorca, ni como una vestal romana, pero si un tanto quijotesca, bochornosa,
y para no desentonar con aquella época, lleno de alcohol me encontraba.
Pero en ese momento no estaba decepcionado sino furioso.
Grité, traté de hacerme entender,
de entenderte,
quise defenderte,
de batirme en ese momento
y nada, todavía no nos entendíamos,
no en ese espacio,
a sol y sombra.
- Y decidiste. -
Y esa vez, ante mis ojos sentí, que ya no había esperanza.
…………………………………………………………………………………………………………………………………………………........
Yo no era pequeño, pero si un chico, un chavalillo torpe, uno que no entendía nada.
Solo sé, que era libre, tan libre que mi corazón volaba donde allí quisiera guarecerse,
y al principio, no fue en tu corazón donde hallé sombra, sino en una mirada, una,
que no era tuya, pero que me sorbía el alma, y por eso, rendido al amor, ya no miraba.
Y tú a mi tampoco, y así nos perpetuamos como inalcanzables, pero te digo, como pa' entendernos de una vez.
Luego de esos paseos y esas risas, en tu pequeña silueta y arrolladora sonrisa encontré cobijo y calma.
Esa mirada que no era tuya la volviste pasado, pero seguimos sin entendernos, en ese espacio, a sol y sombra.
………………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Después de tanto tiempo, pienso y a veces, hay veces que escribo, por ese juego donde el amor es prólogo y epitafio, donde una puerta estrecha y sublime, llena de futuros, nunca fue abierta.
Y te preguntarás – al igual que yo - a qué vienen estas letras, por qué remuevo tierra yerma, pues por nada, así me asaltan las palabras, desde siempre, como fantasmas.
Y, no nos equivoquemos está no es una mala pasada, ni una confesión, es un sinceramiento, porque está bien, nunca nos entendimos, fue algo que no sé, y la respuesta ahora ya no es necesaria.
Pero quiero declarar mi inconformidad con el resultado, es decir, si nunca nos entendimos, en ese espacio de a sol y sombra, no importa; pues en los otros recovecos de nuestra personalidad fuimos risa, música y alegría, porque al final de todo, era ahí donde siempre estuvimos de acuerdo, pero luego, al final de todo, en el ahora hay sólo recuerdos.
Y para cerrar:
No nos fallamos, nunca prometimos y por eso nada se nos olvidó.
Llena de decepción y alcohol dijiste;
con guaraná en tus oídos;
y dulce rencor en los labios:
" Y que una nube de tu memoria me borre a mi".
Dijiste eso ciertamente, yo no entendí el momento o tal vez nunca te entendí,
pero en ese juego donde el amor nos es esquivo, sentí.
…………………………………………………………………………………………………………………………..
Recuerdo la escena, cómo un acto digno de Lorca,
la luz que penetraba sigilosamente por las mamparas de lo que no fue;
tras el rumor del viento,
una higuera.
Y tú, tan pequeña y tan libre, tan al tanto de tu entorno, tan al compás de la música,
con un brebaje espirituoso en una mano, sentenciándome, abriendo quizás tu corazón por vez primera; pero no con concilio sino con desazón.
……………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Y yo;
no entendí nada o tal vez nunca te entendí,
pero mientras tus palabras volaban directas a mis pupilas, una premonición, un caos, un aluvión que no se detendría hasta soliviantar la poca cordura que en aquella época tenía.
………………………………………………………………………………………………………………………………………………………
Y, concatené.
Hechos, palabras, momentos.
Recordé juegos y palabras,
como un
¡Ostia maja!
y un juego de espejos,
recordé cronopios y famas,
y las caretas,
tus primeros versos.
……………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Esos paseos largos por avenidas que nunca fueron silenciosas,
tan llenas de smog,
de risas y colillas en el suelo.
De rock,
Beatles
de música.
El pórtico de mi casa, tu parque,
y mi miedo reflejado en las ventanas de tu casa.
………………………………………………………………………………………………………………………………………………….
Me detengo, ahora debo ser yo el que te diga con guaraná en los oídos;
y nostalgia en los labios,
"Sabes a ciencia cierta que me engañaste"
Tal vez no estés de acuerdo, pero me explico; yo también hice una escena, anterior a la tuya,
no a lo Lorca, ni como una vestal romana, pero si un tanto quijotesca, bochornosa,
y para no desentonar con aquella época, lleno de alcohol me encontraba.
Pero en ese momento no estaba decepcionado sino furioso.
Grité, traté de hacerme entender,
de entenderte,
quise defenderte,
de batirme en ese momento
y nada, todavía no nos entendíamos,
no en ese espacio,
a sol y sombra.
- Y decidiste. -
Y esa vez, ante mis ojos sentí, que ya no había esperanza.
…………………………………………………………………………………………………………………………………………………........
Yo no era pequeño, pero si un chico, un chavalillo torpe, uno que no entendía nada.
Solo sé, que era libre, tan libre que mi corazón volaba donde allí quisiera guarecerse,
y al principio, no fue en tu corazón donde hallé sombra, sino en una mirada, una,
que no era tuya, pero que me sorbía el alma, y por eso, rendido al amor, ya no miraba.
Y tú a mi tampoco, y así nos perpetuamos como inalcanzables, pero te digo, como pa' entendernos de una vez.
Luego de esos paseos y esas risas, en tu pequeña silueta y arrolladora sonrisa encontré cobijo y calma.
Esa mirada que no era tuya la volviste pasado, pero seguimos sin entendernos, en ese espacio, a sol y sombra.
………………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Después de tanto tiempo, pienso y a veces, hay veces que escribo, por ese juego donde el amor es prólogo y epitafio, donde una puerta estrecha y sublime, llena de futuros, nunca fue abierta.
Y te preguntarás – al igual que yo - a qué vienen estas letras, por qué remuevo tierra yerma, pues por nada, así me asaltan las palabras, desde siempre, como fantasmas.
Y, no nos equivoquemos está no es una mala pasada, ni una confesión, es un sinceramiento, porque está bien, nunca nos entendimos, fue algo que no sé, y la respuesta ahora ya no es necesaria.
Pero quiero declarar mi inconformidad con el resultado, es decir, si nunca nos entendimos, en ese espacio de a sol y sombra, no importa; pues en los otros recovecos de nuestra personalidad fuimos risa, música y alegría, porque al final de todo, era ahí donde siempre estuvimos de acuerdo, pero luego, al final de todo, en el ahora hay sólo recuerdos.
Y para cerrar:
No nos fallamos, nunca prometimos y por eso nada se nos olvidó.
Última edición: