jhon mario agamez castro
Poeta recién llegado
Tú que abres la puerta
y los ángeles cantan tu amanecer.
Enciendes las noches en velas
y lo que tocas tiende a embellecer.
Tú eres el sol en medio del aguacero
y no dejas de calentar.
En la penumbras te conviertes en sortilegio
si los demonios me vienen a buscar.
Cuando calla la ciudad
de hombres feroces y luces viejas,
tú de un soplo
los conviertes en negra materia.
Tú eres mi hangar, tibio regazo;
donde descansan mis sueños después de volar...
Donde reparas mis poros ajados y rotos.
Sanan tus labios mi piel con tu besar.
La luna te segui,
va persiguiendo tu cabellera por el bulevar.
No hay frías aceras que no se sacudan
y se tiemplen con tu caminar.
Despues de cielo lleno de estrellas,
tus lunares también encienden el mar.
Tu eres bella y por dentro virtuosa,
que de tanto mirarte los seres te suelen amar.
y los ángeles cantan tu amanecer.
Enciendes las noches en velas
y lo que tocas tiende a embellecer.
Tú eres el sol en medio del aguacero
y no dejas de calentar.
En la penumbras te conviertes en sortilegio
si los demonios me vienen a buscar.
Cuando calla la ciudad
de hombres feroces y luces viejas,
tú de un soplo
los conviertes en negra materia.
Tú eres mi hangar, tibio regazo;
donde descansan mis sueños después de volar...
Donde reparas mis poros ajados y rotos.
Sanan tus labios mi piel con tu besar.
La luna te segui,
va persiguiendo tu cabellera por el bulevar.
No hay frías aceras que no se sacudan
y se tiemplen con tu caminar.
Despues de cielo lleno de estrellas,
tus lunares también encienden el mar.
Tu eres bella y por dentro virtuosa,
que de tanto mirarte los seres te suelen amar.
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