Rogelio Miranda
Poeta que considera el portal su segunda casa
31-1- 2016 No tengo enemigos personales
No tengo enemigos personales pero muchas veces - a otros - sin que yo lo sepa les caemos mal; no nos soportan por nuestro cáracter recto, humilde y sencillo; y a diario lo manifiestan con sus acciones antipáticas, vulgares, burlescas y chocantes.
Los encontramos a nuestro alrededor: En el vecindario, en el trabajo, dentro de la política y hasta en el seno de la iglesia. Nos carcomen hasta los huesos apenas nos alcanzan a ver, nos gritan improperios desde que salimos de la puerta de la casa hasta que regresamos al hogar. No les contestamos por no rebajarnos a su nivel- como ellos quisieran - que dé lugar en lo futuro, a agresiones personales.
Sólo le pido a Dios, que me proteja a diario, de ésos arrastrados serviles, gana - gracias de terceros; y me de la tolerancia de esquivar inteligentemente en todo momento sus ofensas, aunque me tilden de cobarde.
Yo tengo una familia, una bella familia a quien me debo y suelo protejer; no es mi interés, medir fuerzas con nadie por locos caprichos de otros. Y vivo mi vida a mi manera, - como mejor me plazca -, duélale a quien le duela.
He dicho,
Rogelio Miranda
No tengo enemigos personales pero muchas veces - a otros - sin que yo lo sepa les caemos mal; no nos soportan por nuestro cáracter recto, humilde y sencillo; y a diario lo manifiestan con sus acciones antipáticas, vulgares, burlescas y chocantes.
Los encontramos a nuestro alrededor: En el vecindario, en el trabajo, dentro de la política y hasta en el seno de la iglesia. Nos carcomen hasta los huesos apenas nos alcanzan a ver, nos gritan improperios desde que salimos de la puerta de la casa hasta que regresamos al hogar. No les contestamos por no rebajarnos a su nivel- como ellos quisieran - que dé lugar en lo futuro, a agresiones personales.
Sólo le pido a Dios, que me proteja a diario, de ésos arrastrados serviles, gana - gracias de terceros; y me de la tolerancia de esquivar inteligentemente en todo momento sus ofensas, aunque me tilden de cobarde.
Yo tengo una familia, una bella familia a quien me debo y suelo protejer; no es mi interés, medir fuerzas con nadie por locos caprichos de otros. Y vivo mi vida a mi manera, - como mejor me plazca -, duélale a quien le duela.
He dicho,
Rogelio Miranda