Évano
Libre, sin dioses.
Abre y cierra la abadesa
puertas de entrada y salida,
depende de cuánto rezas.
No digo que haya malicia.
Mas, hay quien es un pelma
que suele ser la delicia
del abad o la abadesa.
Baste con caer en gracia,
o no salir de tu celda
y olvidar a la poesía
que no sea pura crudeza,
que no asome la caricia.
Hay quien acosa y enferma,
y es cierto, mas de soberbia.
Por ello jamás comenta
y si lo hace es siempre la misma,
la misma frase perpetua.
Abre y cierra la abadía,
si te postras o revientas.
O eres cabeza, o rodillas.
Esta tensón de cuartetas
merecen caer en días
de olvido, y no ser ofensa
de abad ni de abadesa,
pues yo no soy de rodillas
y nunca tuve cabeza
mas que para la poesía
mala, torpe y sin destreza.
Tampoco sé de soberbias,
ni enfermo si no comentan.
Aunque creo que es maravilla
el seguir aquí con vida.
Que sirvan estas cuartetas
nada más que para risas.
No vean males ni piedras
que yo quiero a esta abadía.
puertas de entrada y salida,
depende de cuánto rezas.
No digo que haya malicia.
Mas, hay quien es un pelma
que suele ser la delicia
del abad o la abadesa.
Baste con caer en gracia,
o no salir de tu celda
y olvidar a la poesía
que no sea pura crudeza,
que no asome la caricia.
Hay quien acosa y enferma,
y es cierto, mas de soberbia.
Por ello jamás comenta
y si lo hace es siempre la misma,
la misma frase perpetua.
Abre y cierra la abadía,
si te postras o revientas.
O eres cabeza, o rodillas.
Esta tensón de cuartetas
merecen caer en días
de olvido, y no ser ofensa
de abad ni de abadesa,
pues yo no soy de rodillas
y nunca tuve cabeza
mas que para la poesía
mala, torpe y sin destreza.
Tampoco sé de soberbias,
ni enfermo si no comentan.
Aunque creo que es maravilla
el seguir aquí con vida.
Que sirvan estas cuartetas
nada más que para risas.
No vean males ni piedras
que yo quiero a esta abadía.