luz gento
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya viene el gallo kiriko
paseándose altanero,
orgulloso sube el pico
comandando el gallinero.
Ahora viene y ahora va
su plumaje de colores,
más parece gran galán,
señor entre los señores.
Ya está viejo y alborota,
porque se muere de amor
y se cita cada día
con cierto despertador.
Le enamoran sus conciertos,
sus solos en alta voz,
el Kiriko hace los coros
cada día en albornoz.
Otras veces se pasea
misterioso en el tejado
rondando cierta veleta
que plantado le ha dejado.
Dos días lleva buscando
un plumero respondón
que se sacude con garbo
colgadito de un cordón.
“¡El kiriko y sus amores!
¿Cuándo se va a jubilar?”,
se comenta entre gallinas
cuando lo miran pasar.
Y altanero se pasea
cantando Kikirikó
con sus plumas coloradas
¡Kikiri- kiquí- kicó!
paseándose altanero,
orgulloso sube el pico
comandando el gallinero.
Ahora viene y ahora va
su plumaje de colores,
más parece gran galán,
señor entre los señores.
Ya está viejo y alborota,
porque se muere de amor
y se cita cada día
con cierto despertador.
Le enamoran sus conciertos,
sus solos en alta voz,
el Kiriko hace los coros
cada día en albornoz.
Otras veces se pasea
misterioso en el tejado
rondando cierta veleta
que plantado le ha dejado.
Dos días lleva buscando
un plumero respondón
que se sacude con garbo
colgadito de un cordón.
“¡El kiriko y sus amores!
¿Cuándo se va a jubilar?”,
se comenta entre gallinas
cuando lo miran pasar.
Y altanero se pasea
cantando Kikirikó
con sus plumas coloradas
¡Kikiri- kiquí- kicó!