Anaximandro Kent
Poeta recién llegado
Cuantas veces no le dije
mil palabras,
aquellas
que despiden a las noches heladas
o al viento que se hace serpiente
entre las piedras…
Cuantas noches quise
empezar de nuevo un historia
de amor antiguo y demodé
pero enmudecí,
y apagué
toda esperanza
y huí como un niño asustado de los caminos
castaños de su mirada.
Cuantas veces maldije
la parsimonia endiablada
de los relojes,
(ellos esconden todo lo que la quise)
En este presente de silencio y calendario
moriré rodeado de diablos santos
y de pobres diablos,
dejando mi amor en las palabras que no dije
y en las caricias que no di,
o sea
apenas una hoja en blanco
como mero testimonio que existí.
mil palabras,
aquellas
que despiden a las noches heladas
o al viento que se hace serpiente
entre las piedras…
Cuantas noches quise
empezar de nuevo un historia
de amor antiguo y demodé
pero enmudecí,
y apagué
toda esperanza
y huí como un niño asustado de los caminos
castaños de su mirada.
Cuantas veces maldije
la parsimonia endiablada
de los relojes,
(ellos esconden todo lo que la quise)
En este presente de silencio y calendario
moriré rodeado de diablos santos
y de pobres diablos,
dejando mi amor en las palabras que no dije
y en las caricias que no di,
o sea
apenas una hoja en blanco
como mero testimonio que existí.