Évano
Libre, sin dioses.
De pronto los ojos requieren piedras de afilar
y cuchillos que corten la niebla de miles de hundidos
y pinchen los lechos de la Europa que se aúna y cierra
el mar de los muertos. Leves cosquillas
sienten las espaldas mientras las últimas
burbujas de aire y pulmones estallan.
De pronto la vida es un perro que no ladra.
Un perro tumbado contigo en el sofá que ya eres.
Un perro atento a la voz de una tele cualquiera que hipnotiza.
Un perro bajo bombilla turbia por cigarrillos de liar.
De pronto estás bajo lámpara que enfoca
y te asoma al mundo del cristal terrorista.
De pronto la vida detiene su prisa
y eres un lecho donde dormitas
junto a bombas, muertos y náufragos
mientras la resaca del mar se lleva y devuelve
a la playa de piedras tus ojos de niño de sofá.
De pronto, solo importa tu sofá,
aunque derrame la pantalla muertos y aguas
y floten en la sala donde descansas
de los pasos solidarios que no diste.
y cuchillos que corten la niebla de miles de hundidos
y pinchen los lechos de la Europa que se aúna y cierra
el mar de los muertos. Leves cosquillas
sienten las espaldas mientras las últimas
burbujas de aire y pulmones estallan.
De pronto la vida es un perro que no ladra.
Un perro tumbado contigo en el sofá que ya eres.
Un perro atento a la voz de una tele cualquiera que hipnotiza.
Un perro bajo bombilla turbia por cigarrillos de liar.
De pronto estás bajo lámpara que enfoca
y te asoma al mundo del cristal terrorista.
De pronto la vida detiene su prisa
y eres un lecho donde dormitas
junto a bombas, muertos y náufragos
mientras la resaca del mar se lleva y devuelve
a la playa de piedras tus ojos de niño de sofá.
De pronto, solo importa tu sofá,
aunque derrame la pantalla muertos y aguas
y floten en la sala donde descansas
de los pasos solidarios que no diste.
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