Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
Hay un collage en el cielo,
de nubes grises y blancas,
de pájaros y alas francas,
desplegadas para el vuelo.
Y en tus manos un pañuelo,
para el recuerdo enjugar,
de aquel hermoso lugar,
de la niñez tan feliz,
donde esta nuestra raíz,
y solíamos jugar.
Yo también recordar puedo,
de la casa del abuelo,
vuelvo a trepar el ciruelo,
a pleno sol y sin miedo.
La abuela levanta el ruedo,
de tu nuevo vestidito,
y tú con un lapicito,
dibujas dos corazones,
y tararea canciones,
contento nuestro abuelito.
De los domingos me acuerdo,
de la mesa y la comida,
del amor con que la vida,
ha guardado aquel recuerdo.
En nuestro costado izquierdo,
la misa, el rezo y el cielo,
y los retos del abuelo,
sus caricias y sus cuentos,
y de sus tantos inventos,
ese tiempo del anhelo.
Hermana yo también lloro,
no sabes cuanto lo siento,
lo llevo en mi pensamiento,
y a mi Dios por su alma imploro.
El viejo era como el oro,
macizo, valioso y rielo,
lo lloro en mi desconsuelo,
como tú lo estas penando,
y lo sigo venerando,
cuánto nos quiso el abuelo.
de nubes grises y blancas,
de pájaros y alas francas,
desplegadas para el vuelo.
Y en tus manos un pañuelo,
para el recuerdo enjugar,
de aquel hermoso lugar,
de la niñez tan feliz,
donde esta nuestra raíz,
y solíamos jugar.
Yo también recordar puedo,
de la casa del abuelo,
vuelvo a trepar el ciruelo,
a pleno sol y sin miedo.
La abuela levanta el ruedo,
de tu nuevo vestidito,
y tú con un lapicito,
dibujas dos corazones,
y tararea canciones,
contento nuestro abuelito.
De los domingos me acuerdo,
de la mesa y la comida,
del amor con que la vida,
ha guardado aquel recuerdo.
En nuestro costado izquierdo,
la misa, el rezo y el cielo,
y los retos del abuelo,
sus caricias y sus cuentos,
y de sus tantos inventos,
ese tiempo del anhelo.
Hermana yo también lloro,
no sabes cuanto lo siento,
lo llevo en mi pensamiento,
y a mi Dios por su alma imploro.
El viejo era como el oro,
macizo, valioso y rielo,
lo lloro en mi desconsuelo,
como tú lo estas penando,
y lo sigo venerando,
cuánto nos quiso el abuelo.
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