Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ahora que no habrá jardines desiertos
ni encrespadas olas en la rompientes,
ni infiernos que ardan en fuegos celestes
ni cielo apagado por el asombro,
ni habrá consecuentes negadores del ardor,
infatigables en moldes inventados,
por el azote de innumerables vientos
que inventaron sus silbidos musicales
en los más altos ángulos de curiosas formas
en los desordenadores de su estirpe
en los fustigadores de las súplicas de amor
sin tu presencia indecisa, migajas
traicioneras, gargantas de metal
y para desconsuelo de mi esperanza,
el alucinado nudo solitario en mi cuello
ya que el sol borró la faz de esa noche
porque ni bien trise toda estatua adversaria
perderé sin remedio a la dama de los tulipanes...
ni encrespadas olas en la rompientes,
ni infiernos que ardan en fuegos celestes
ni cielo apagado por el asombro,
ni habrá consecuentes negadores del ardor,
infatigables en moldes inventados,
por el azote de innumerables vientos
que inventaron sus silbidos musicales
en los más altos ángulos de curiosas formas
en los desordenadores de su estirpe
en los fustigadores de las súplicas de amor
sin tu presencia indecisa, migajas
traicioneras, gargantas de metal
y para desconsuelo de mi esperanza,
el alucinado nudo solitario en mi cuello
ya que el sol borró la faz de esa noche
porque ni bien trise toda estatua adversaria
perderé sin remedio a la dama de los tulipanes...
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