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Caminos invertebrados (dueto Nuna-Alonso Vicent)

Alonso Vicent

Poeta veterano en el portal
CAMINOS INVERTEBRADOS

Vinimos del mar, ¿recuerdas?,
del amniótico fluido,
de la profundidad de la nada.
Fuimos llanto en el aire de los pulmones
y fuimos en la luz sin filtro del agua.
Nacimos de la memoria de los uterinos ceros,
nos empeñamos en ser más allá del cromosoma,
nos adentramos en la hostilidad del mundo
con la seguridad del fango
y alguna duda incierta.


Lo recuerdo;
recuerdo aquella quietud,
aquella apertura sin fin,
aquél teñir de sangre fértil
mientras naces por dentro
en un latir claroscuro
donde nada existe por nada.
Y después de vivir desnudos
te rellenas de mundo
y finges que estás vivo.
¿Y qué es la vida si no un dolor dosificado
que nos hinca la luz en el alma?


Aprendimos
a la velocidad relámpago de la idea,
nos materializamos
en los ojos de todo lo que mira
y en los olores sembramos la mejor semilla
para fructificar en el tacto.
Abrimos de par en par las ventanas
mientras nuestros craneales huesos
maduraban la simbiosis de dos mundos.


...Y crecimos...

Crecimos con el amor recién hecho
desordenando el equipaje
que nos traía el viento;
nos entraba la vida por nuestros
pies diminutos
e intuíamos las estrellas
a la vuelta de la esquina.
Supimos multiplicar colores
insuflando la esperanza en cada uno
y fuimos verdades,
verdades límpidas
sobre el columpio de los días.


Recuerdo unos pantalones cortos
siempre dispuestos a hacer novillos
y una calle casa como refugio...
y en las rodillas escrita, entre tropezones,
la verdad del mundo.
Crecimos sin querer,
a los hechos me remito,
como crecen las hierbas;
y nuestros pies diminutos
alargaron la zancada
para ser como la primavera,
eternamente un minuto.


Y lentamente nuestro lenguaje fue humo,
como pájaros que lamen las alturas
desdibujadas del día.
Aprendimos, sí...
Y desvirgamos esa larga primavera
sobre un lecho de volcanes.
Buscamos, sin tiempo,
asir los pasos seductores
de cada instante perdido
donde soñar es solo
una dentellada sobre un desnudo vacío.


Después, ¡todo pasó tan deprisa!
El cielo, las nubes...
todo precipicio:
flores en el pensamiento
y en cada poro de la piel
su espina.
Hallamos consuelo y desconsuelo
en la raíz profunda de cada herida.
Jugamos con el fuego;
decían que podíamos mearnos en la cama...
tan solo fue otra mentira.
De los catorce a los dieciocho
vista y no vista.


Aquel tiempo voló al exilio,
aunque aún agarrado a nuestras manos
nos besa la yema de los dedos.
Y vinieron nuevos soles
ensanchándonos la tierra
y con los ojos cerrados
nos ofrendamos al futuro
como únicos testigo
de un amor mamado.
Un amor que pide a gritos
el sudor de lo vivido
y que a la curva del camino
sea posible seguir siendo...


Seguir siendo en cada día
después de haber burlado al destino,
con un equipaje madurado por los golpes
y sin cejar en el empeño de ser, por ser,
diferentes en lo mismo.
La distancia cubre con su velo,
la memoria es selectiva
y, aquí en mitad del trayecto,
confío,
no en los jueces
sino en la buena fe
de mis propios testigos.


Y a golpes de vida
nos seguimos buscando,
sobrevivimos con las mismas alas
aún a sabiendas que cada día
es un desgarro por el cual
se nos escapa el cielo.
Pero todo,
todo lo vivido,
nos mora en la pupila
sin más cobijo que un latido
apuntalando el hielo de la muerte.


Nuna- Alonso Vicent
 
Última edición:
CAMINOS INVERTEBRADOS

Vinimos del mar, ¿recuerdas?,
del amniótico fluido,
de la profundidad de la nada.
Fuimos llanto en el aire de los pulmones
y fuimos en la luz sin filtro del agua.
Nacimos de la memoria de los uterinos ceros,
nos empeñamos en ser más allá del cromosoma,
nos adentramos en la hostilidad del mundo
con la seguridad del fango
y alguna duda incierta.


Lo recuerdo;
recuerdo aquella quietud,
aquella apertura sin fin,
aquél teñir de sangre fértil
mientras naces por dentro
en un latir claroscuro
donde nada existe por nada.
Y después de vivir desnudos
te rellenas de mundo
y finges que estás vivo.
¿Y qué es la vida si no un dolor dosificado
que nos hinca la luz en el alma?


Aprendimos
a la velocidad relámpago de la idea,
nos materializamos
en los ojos de todo lo que mira
y en los olores sembramos la mejor semilla
para fructificar en el tacto.
Abrimos de par en par las ventanas
mientras nuestros craneales huesos
maduraban la simbiosis de dos mundos.


...Y crecimos...

Crecimos con el amor recién hecho
desordenando el equipaje
que nos traía el viento;
nos entraba la vida por nuestros
pies diminutos
e intuíamos las estrellas
a la vuelta de la esquina.
Supimos multiplicar colores
insuflando la esperanza en cada uno
y fuimos verdades,
verdades límpidas
sobre el columpio de los días.


Recuerdo unos pantalones cortos
siempre dispuestos a hacer novillos
y una calle casa como refugio...
y en las rodillas escrita, entre tropezones,
la verdad del mundo.
Crecimos sin querer,
a los hechos me remito,
como crecen las hierbas;
y nuestros pies diminutos
alargaron la zancada
para ser como la primavera,
eternamente un minuto.


Y lentamente nuestro lenguaje fue humo,
como pájaros que lamen las alturas
desdibujadas del día.
Aprendimos, sí...
Y desvirgamos esa larga primavera
sobre un lecho de volcanes.
Buscamos, sin tiempo,
asir los pasos seductores
de cada instante perdido
donde soñar es solo
una dentellada sobre un desnudo vacío.


Después, ¡todo pasó tan deprisa!
El cielo, las nubes...
todo precipicio:
flores en el pensamiento
y en cada poro de la piel
su espina.
Hallamos consuelo y desconsuelo
en la raíz profunda de cada herida.
Jugamos con el fuego;
decían que podíamos mearnos en la cama...
tan solo fue otra mentira.
De los catorce a los dieciocho
vista y no vista.


Aquél tiempo voló al exilio,
aunque aún agarrado a nuestras manos
nos besa la yema de los dedos.
Y vinieron nuevos soles
ensanchándonos la tierra
y con los ojos cerrados
nos ofrendamos al futuro
como únicos testigo
de un amor mamado.
Un amor que pide a gritos
el sudor de lo vivido
y que a la curva del camino
sea posible seguir siendo...


Seguir siendo en cada día
después de haber burlado al destino,
con un equipaje madurado por los golpes
y sin cejar en el empeño de ser, por ser,
diferentes en lo mismo.
La distancia cubre con su velo,
la memoria es selectiva
y, aquí en mitad del trayecto,
confío,
no en los jueces
sino en la buena fe
de mis propios testigos.


Y a golpes de vida
nos seguimos buscando,
sobrevivimos con las mismas alas
aún a sabiendas que cada día
es un desgarro por el cual
se nos escapa el cielo.
Pero todo,
todo lo vivido,
nos mora en la pupila
sin más cobijo que un latido
apuntalando el hielo de la muerte.


Nuna- Alonso Vicent

Hoy no me salen las palabras...uff
¿Valen los aplausos?
¡Genial...!
Abrazos compañeros
 
Hoy no me salen las palabras...uff
¿Valen los aplausos?
¡Genial...!
Abrazos compañeros
Vale tu presencia…
Tú siempre tienes palabras y cuando vienes hasta la hache cobra su mayor expresión.
Muchas gracias Rosario. Sé que este poema es difícil de comentar y que echa “pa tras” por sus dimensiones, pero si no le paramos los pies aún estaba contando por el filo de los versos.
Besos desde este rinconcito apegado al Mediterráneo… y abrazos a pares.
 
Vale tu presencia…
Tú siempre tienes palabras y cuando vienes hasta la hache cobra su mayor expresión.
Muchas gracias Rosario. Sé que este poema es difícil de comentar y que echa “pa tras” por sus dimensiones, pero si no le paramos los pies aún estaba contando por el filo de los versos.
Besos desde este rinconcito apegado al Mediterráneo… y abrazos a pares.

El problema no son las dimensiones, ya quisiera yo escribir un poema extenso
y además fluido, no,el problema es mi estado de pre-primavera
y ando patosa,baja de ánimos o como quieras llamarlo.
"Puedo prometer y prometo"que cada vez que lo he leído
no se me cerraron los párpados:)
Qué bueno eso de la H...
Besoss
 
Hola chic@s!!!
Muchas gracias Rosario y Eratalia por vuestra visita, tiene razón Alonso, si no paramos aún estamos escribiendo jjjjj.
Hay tanto que contar sobre la vida...¿Verdad?
Para mí ha sido una experiencia muy bonita este dueto:-))

Gracias guapas!!
Y guapo!!
Besos.
 
¡Bello e intenso el viaje de estos versos !Inician la materia a través de cromosomas moldeados por el tiempo con todas sus etapas de la vida y su crecimiento. Fantástico contenido Nuna-Vicent el de este dueto lleno de amor y de experiencia revalorizando la memoria. ¡Vamos que me ha encantado!, es difícil conseguir mantener al lector entusiasmado en un dueto tan extenso, pero lo habeis conseguido con el sonido de vuestras dos voces.
Abrazos para los dos y me ha parecido que como en el anterior dueto cada estrofa es un poema en sí mismo:Aplausos
Buen fin de semana
 
El problema no son las dimensiones, ya quisiera yo escribir un poema extenso
y además fluido, no,el problema es mi estado de pre-primavera
y ando patosa,baja de ánimos o como quieras llamarlo.
"Puedo prometer y prometo"que cada vez que lo he leído
no se me cerraron los párpados:)
Qué bueno eso de la H...
Besoss
Sí que es un problema eso del estado de pre-primavera; en el campo es fatal, porque aún tienen que venir los fríos y las flores y las plantitas, y los cardos, andamos un poco despistados, je je je.
Besos, Rosario, en este nuevo sábado primaveral por estas tierras... y un cafetito.
 
¡Bello e intenso el viaje de estos versos !Inician la materia a través de cromosomas moldeados por el tiempo con todas sus etapas de la vida y su crecimiento. Fantástico contenido Nuna-Vicent el de este dueto lleno de amor y de experiencia revalorizando la memoria. ¡Vamos que me ha encantado!, es difícil conseguir mantener al lector entusiasmado en un dueto tan extenso, pero lo habeis conseguido con el sonido de vuestras dos voces.
Abrazos para los dos y me ha parecido que como en el anterior dueto cada estrofa es un poema en sí mismo:Aplausos
Buen fin de semana
Hola Valentina; nacimos, crecimos y quedaron tantos recuerdos: buenos y malos… e incluso alguno que no vale la pena recordar.
Muchísimas gracias por tus apreciaciones de parte de este “dueto” de amigos… y besos de sábado, espero que festivo.
 
¡Impresionante, simplemente bello! Sobran y faltan palabras para dejar elogios en esta magistral poesía, dos voces perfectamente unidas, fluidas, cadenciosas, libres, que se mixturan más allá de la belleza. Un placer pasar por sus exquisitos y maravillosos versos, reciban mi más cordiales saludos y felicitaciones.
 
Última edición por un moderador:
¡Impresionante, simplemente bello! Sobran y faltan palabras para dejar elogios en esta magistral poesía, dos voces perfectamente unidas, fluidas, cadenciosas, libres, que se mixturan más allá de la belleza. Un placer pasar por sus exquisitos y maravillosos versos, reciban mi más cordiales saludos y felicitaciones.
Muchísimas gracias, Fernando, por venir y dejar tu comentario en estos versos que compusimos aquí este par de amigos.
Un abrazo doble.
 
CAMINOS INVERTEBRADOS

Vinimos del mar, ¿recuerdas?,
del amniótico fluido,
de la profundidad de la nada.
Fuimos llanto en el aire de los pulmones
y fuimos en la luz sin filtro del agua.
Nacimos de la memoria de los uterinos ceros,
nos empeñamos en ser más allá del cromosoma,
nos adentramos en la hostilidad del mundo
con la seguridad del fango
y alguna duda incierta.


Lo recuerdo;
recuerdo aquella quietud,
aquella apertura sin fin,
aquél teñir de sangre fértil
mientras naces por dentro
en un latir claroscuro
donde nada existe por nada.
Y después de vivir desnudos
te rellenas de mundo
y finges que estás vivo.
¿Y qué es la vida si no un dolor dosificado
que nos hinca la luz en el alma?


Aprendimos
a la velocidad relámpago de la idea,
nos materializamos
en los ojos de todo lo que mira
y en los olores sembramos la mejor semilla
para fructificar en el tacto.
Abrimos de par en par las ventanas
mientras nuestros craneales huesos
maduraban la simbiosis de dos mundos.


...Y crecimos...

Crecimos con el amor recién hecho
desordenando el equipaje
que nos traía el viento;
nos entraba la vida por nuestros
pies diminutos
e intuíamos las estrellas
a la vuelta de la esquina.
Supimos multiplicar colores
insuflando la esperanza en cada uno
y fuimos verdades,
verdades límpidas
sobre el columpio de los días.


Recuerdo unos pantalones cortos
siempre dispuestos a hacer novillos
y una calle casa como refugio...
y en las rodillas escrita, entre tropezones,
la verdad del mundo.
Crecimos sin querer,
a los hechos me remito,
como crecen las hierbas;
y nuestros pies diminutos
alargaron la zancada
para ser como la primavera,
eternamente un minuto.


Y lentamente nuestro lenguaje fue humo,
como pájaros que lamen las alturas
desdibujadas del día.
Aprendimos, sí...
Y desvirgamos esa larga primavera
sobre un lecho de volcanes.
Buscamos, sin tiempo,
asir los pasos seductores
de cada instante perdido
donde soñar es solo
una dentellada sobre un desnudo vacío.


Después, ¡todo pasó tan deprisa!
El cielo, las nubes...
todo precipicio:
flores en el pensamiento
y en cada poro de la piel
su espina.
Hallamos consuelo y desconsuelo
en la raíz profunda de cada herida.
Jugamos con el fuego;
decían que podíamos mearnos en la cama...
tan solo fue otra mentira.
De los catorce a los dieciocho
vista y no vista.


Aquel tiempo voló al exilio,
aunque aún agarrado a nuestras manos
nos besa la yema de los dedos.
Y vinieron nuevos soles
ensanchándonos la tierra
y con los ojos cerrados
nos ofrendamos al futuro
como únicos testigo
de un amor mamado.
Un amor que pide a gritos
el sudor de lo vivido
y que a la curva del camino
sea posible seguir siendo...


Seguir siendo en cada día
después de haber burlado al destino,
con un equipaje madurado por los golpes
y sin cejar en el empeño de ser, por ser,
diferentes en lo mismo.
La distancia cubre con su velo,
la memoria es selectiva
y, aquí en mitad del trayecto,
confío,
no en los jueces
sino en la buena fe
de mis propios testigos.


Y a golpes de vida
nos seguimos buscando,
sobrevivimos con las mismas alas
aún a sabiendas que cada día
es un desgarro por el cual
se nos escapa el cielo.
Pero todo,
todo lo vivido,
nos mora en la pupila
sin más cobijo que un latido
apuntalando el hielo de la muerte.


Nuna- Alonso Vicent
Suspiro de emoción, es impecable este dueto, me deja con ganas de seguir y seguir leyendo. ¡GRACIAS POETAS! ABRABESOS EN SUS ALMAS
 
Reconocimientos a los dos, dueto intenso y extensos que sonvoces
para que la memoria arrope espacios de vida.. bella ductilidad que se
moldea en escultura poetica unica. felicidades. luzyabsenta
Muchas gracias, Luzyabsenta, por tu apreciación en este dueto en que lo dimos todo a la hora de plasmar esos recuerdos y ese trayecto que nos trajo hasta aquí.
Un gran abrazo, compañero, amigo y poeta, de parte de estos dos entusiastas de las letras.
 
Casi llego!!!
Pido disculpas a toďos por mi tardanza en contestar y dar las gracias por vuestros comentarios y lectura a este poema escrito con tanta ilusión y una pizca de nostalgia por los años que se fueron.
En especial te agradezco Vicent que hayas estado agradeciendo las visitas en nombre de los dos. Gracias compañero, gracias a tod@s.
Abrazos para todos:-))
 
Bellas re
CAMINOS INVERTEBRADOS

Vinimos del mar, ¿recuerdas?,
del amniótico fluido,
de la profundidad de la nada.
Fuimos llanto en el aire de los pulmones
y fuimos en la luz sin filtro del agua.
Nacimos de la memoria de los uterinos ceros,
nos empeñamos en ser más allá del cromosoma,
nos adentramos en la hostilidad del mundo
con la seguridad del fango
y alguna duda incierta.


Lo recuerdo;
recuerdo aquella quietud,
aquella apertura sin fin,
aquél teñir de sangre fértil
mientras naces por dentro
en un latir claroscuro
donde nada existe por nada.
Y después de vivir desnudos
te rellenas de mundo
y finges que estás vivo.
¿Y qué es la vida si no un dolor dosificado
que nos hinca la luz en el alma?


Aprendimos
a la velocidad relámpago de la idea,
nos materializamos
en los ojos de todo lo que mira
y en los olores sembramos la mejor semilla
para fructificar en el tacto.
Abrimos de par en par las ventanas
mientras nuestros craneales huesos
maduraban la simbiosis de dos mundos.


...Y crecimos...

Crecimos con el amor recién hecho
desordenando el equipaje
que nos traía el viento;
nos entraba la vida por nuestros
pies diminutos
e intuíamos las estrellas
a la vuelta de la esquina.
Supimos multiplicar colores
insuflando la esperanza en cada uno
y fuimos verdades,
verdades límpidas
sobre el columpio de los días.


Recuerdo unos pantalones cortos
siempre dispuestos a hacer novillos
y una calle casa como refugio...
y en las rodillas escrita, entre tropezones,
la verdad del mundo.
Crecimos sin querer,
a los hechos me remito,
como crecen las hierbas;
y nuestros pies diminutos
alargaron la zancada
para ser como la primavera,
eternamente un minuto.


Y lentamente nuestro lenguaje fue humo,
como pájaros que lamen las alturas
desdibujadas del día.
Aprendimos, sí...
Y desvirgamos esa larga primavera
sobre un lecho de volcanes.
Buscamos, sin tiempo,
asir los pasos seductores
de cada instante perdido
donde soñar es solo
una dentellada sobre un desnudo vacío.


Después, ¡todo pasó tan deprisa!
El cielo, las nubes...
todo precipicio:
flores en el pensamiento
y en cada poro de la piel
su espina.
Hallamos consuelo y desconsuelo
en la raíz profunda de cada herida.
Jugamos con el fuego;
decían que podíamos mearnos en la cama...
tan solo fue otra mentira.
De los catorce a los dieciocho
vista y no vista.


Aquel tiempo voló al exilio,
aunque aún agarrado a nuestras manos
nos besa la yema de los dedos.
Y vinieron nuevos soles
ensanchándonos la tierra
y con los ojos cerrados
nos ofrendamos al futuro
como únicos testigo
de un amor mamado.
Un amor que pide a gritos
el sudor de lo vivido
y que a la curva del camino
sea posible seguir siendo...


Seguir siendo en cada día
después de haber burlado al destino,
con un equipaje madurado por los golpes
y sin cejar en el empeño de ser, por ser,
diferentes en lo mismo.
La distancia cubre con su velo,
la memoria es selectiva
y, aquí en mitad del trayecto,
confío,
no en los jueces
sino en la buena fe
de mis propios testigos.


Y a golpes de vida
nos seguimos buscando,
sobrevivimos con las mismas alas
aún a sabiendas que cada día
es un desgarro por el cual
se nos escapa el cielo.
Pero todo,
todo lo vivido,
nos mora en la pupila
sin más cobijo que un latido
apuntalando el hielo de la muerte.


Nuna- Alonso Vicent
Bellas reflexiones sobre la vida. Felicitaciones para los dos.
 
CAMINOS INVERTEBRADOS

Vinimos del mar, ¿recuerdas?,
del amniótico fluido,
de la profundidad de la nada.
Fuimos llanto en el aire de los pulmones
y fuimos en la luz sin filtro del agua.
Nacimos de la memoria de los uterinos ceros,
nos empeñamos en ser más allá del cromosoma,
nos adentramos en la hostilidad del mundo
con la seguridad del fango
y alguna duda incierta.


Lo recuerdo;
recuerdo aquella quietud,
aquella apertura sin fin,
aquél teñir de sangre fértil
mientras naces por dentro
en un latir claroscuro
donde nada existe por nada.
Y después de vivir desnudos
te rellenas de mundo
y finges que estás vivo.
¿Y qué es la vida si no un dolor dosificado
que nos hinca la luz en el alma?


Aprendimos
a la velocidad relámpago de la idea,
nos materializamos
en los ojos de todo lo que mira
y en los olores sembramos la mejor semilla
para fructificar en el tacto.
Abrimos de par en par las ventanas
mientras nuestros craneales huesos
maduraban la simbiosis de dos mundos.


...Y crecimos...

Crecimos con el amor recién hecho
desordenando el equipaje
que nos traía el viento;
nos entraba la vida por nuestros
pies diminutos
e intuíamos las estrellas
a la vuelta de la esquina.
Supimos multiplicar colores
insuflando la esperanza en cada uno
y fuimos verdades,
verdades límpidas
sobre el columpio de los días.


Recuerdo unos pantalones cortos
siempre dispuestos a hacer novillos
y una calle casa como refugio...
y en las rodillas escrita, entre tropezones,
la verdad del mundo.
Crecimos sin querer,
a los hechos me remito,
como crecen las hierbas;
y nuestros pies diminutos
alargaron la zancada
para ser como la primavera,
eternamente un minuto.


Y lentamente nuestro lenguaje fue humo,
como pájaros que lamen las alturas
desdibujadas del día.
Aprendimos, sí...
Y desvirgamos esa larga primavera
sobre un lecho de volcanes.
Buscamos, sin tiempo,
asir los pasos seductores
de cada instante perdido
donde soñar es solo
una dentellada sobre un desnudo vacío.


Después, ¡todo pasó tan deprisa!
El cielo, las nubes...
todo precipicio:
flores en el pensamiento
y en cada poro de la piel
su espina.
Hallamos consuelo y desconsuelo
en la raíz profunda de cada herida.
Jugamos con el fuego;
decían que podíamos mearnos en la cama...
tan solo fue otra mentira.
De los catorce a los dieciocho
vista y no vista.


Aquel tiempo voló al exilio,
aunque aún agarrado a nuestras manos
nos besa la yema de los dedos.
Y vinieron nuevos soles
ensanchándonos la tierra
y con los ojos cerrados
nos ofrendamos al futuro
como únicos testigo
de un amor mamado.
Un amor que pide a gritos
el sudor de lo vivido
y que a la curva del camino
sea posible seguir siendo...


Seguir siendo en cada día
después de haber burlado al destino,
con un equipaje madurado por los golpes
y sin cejar en el empeño de ser, por ser,
diferentes en lo mismo.
La distancia cubre con su velo,
la memoria es selectiva
y, aquí en mitad del trayecto,
confío,
no en los jueces
sino en la buena fe
de mis propios testigos.


Y a golpes de vida
nos seguimos buscando,
sobrevivimos con las mismas alas
aún a sabiendas que cada día
es un desgarro por el cual
se nos escapa el cielo.
Pero todo,
todo lo vivido,
nos mora en la pupila
sin más cobijo que un latido
apuntalando el hielo de la muerte.


Nuna- Alonso Vicent
Ayyy Nuna y Alonso qué versos más increiblemente conjuntados, parecen nacidos de un mismo corazón, de una sola pluma... La belleza y la reflexión planea sobre ellos haciéndonos ver la vida, su huella indeleble, su misterio y sutileza... he disfrutado enormemente leyéndoos y os aplaudo hasta con las orejas del arte y el sentimiento que aglutinan. Besazos a cada uno de los dos, llenos de cariño y de admiración.....muáááááááckssss.....
 
CAMINOS INVERTEBRADOS

Vinimos del mar, ¿recuerdas?,
del amniótico fluido,
de la profundidad de la nada.
Fuimos llanto en el aire de los pulmones
y fuimos en la luz sin filtro del agua.
Nacimos de la memoria de los uterinos ceros,
nos empeñamos en ser más allá del cromosoma,
nos adentramos en la hostilidad del mundo
con la seguridad del fango
y alguna duda incierta.


Lo recuerdo;
recuerdo aquella quietud,
aquella apertura sin fin,
aquél teñir de sangre fértil
mientras naces por dentro
en un latir claroscuro
donde nada existe por nada.
Y después de vivir desnudos
te rellenas de mundo
y finges que estás vivo.
¿Y qué es la vida si no un dolor dosificado
que nos hinca la luz en el alma?


Aprendimos
a la velocidad relámpago de la idea,
nos materializamos
en los ojos de todo lo que mira
y en los olores sembramos la mejor semilla
para fructificar en el tacto.
Abrimos de par en par las ventanas
mientras nuestros craneales huesos
maduraban la simbiosis de dos mundos.


...Y crecimos...

Crecimos con el amor recién hecho
desordenando el equipaje
que nos traía el viento;
nos entraba la vida por nuestros
pies diminutos
e intuíamos las estrellas
a la vuelta de la esquina.
Supimos multiplicar colores
insuflando la esperanza en cada uno
y fuimos verdades,
verdades límpidas
sobre el columpio de los días.


Recuerdo unos pantalones cortos
siempre dispuestos a hacer novillos
y una calle casa como refugio...
y en las rodillas escrita, entre tropezones,
la verdad del mundo.
Crecimos sin querer,
a los hechos me remito,
como crecen las hierbas;
y nuestros pies diminutos
alargaron la zancada
para ser como la primavera,
eternamente un minuto.


Y lentamente nuestro lenguaje fue humo,
como pájaros que lamen las alturas
desdibujadas del día.
Aprendimos, sí...
Y desvirgamos esa larga primavera
sobre un lecho de volcanes.
Buscamos, sin tiempo,
asir los pasos seductores
de cada instante perdido
donde soñar es solo
una dentellada sobre un desnudo vacío.


Después, ¡todo pasó tan deprisa!
El cielo, las nubes...
todo precipicio:
flores en el pensamiento
y en cada poro de la piel
su espina.
Hallamos consuelo y desconsuelo
en la raíz profunda de cada herida.
Jugamos con el fuego;
decían que podíamos mearnos en la cama...
tan solo fue otra mentira.
De los catorce a los dieciocho
vista y no vista.


Aquel tiempo voló al exilio,
aunque aún agarrado a nuestras manos
nos besa la yema de los dedos.
Y vinieron nuevos soles
ensanchándonos la tierra
y con los ojos cerrados
nos ofrendamos al futuro
como únicos testigo
de un amor mamado.
Un amor que pide a gritos
el sudor de lo vivido
y que a la curva del camino
sea posible seguir siendo...


Seguir siendo en cada día
después de haber burlado al destino,
con un equipaje madurado por los golpes
y sin cejar en el empeño de ser, por ser,
diferentes en lo mismo.
La distancia cubre con su velo,
la memoria es selectiva
y, aquí en mitad del trayecto,
confío,
no en los jueces
sino en la buena fe
de mis propios testigos.


Y a golpes de vida
nos seguimos buscando,
sobrevivimos con las mismas alas
aún a sabiendas que cada día
es un desgarro por el cual
se nos escapa el cielo.
Pero todo,
todo lo vivido,
nos mora en la pupila
sin más cobijo que un latido
apuntalando el hielo de la muerte.


Nuna- Alonso Vicent

Qué gran poema habéis realizado compañeros.
Una gozada disfrutar de una poesía de calidad, con la dificultad añadida de combinar los estilos de dos autores, un hombre y una mujer.
Me gustó de verdad.
Felicidades.
Un fuerte abrazo para ambos
 
CAMINOS INVERTEBRADOS

Vinimos del mar, ¿recuerdas?,
del amniótico fluido,
de la profundidad de la nada.
Fuimos llanto en el aire de los pulmones
y fuimos en la luz sin filtro del agua.
Nacimos de la memoria de los uterinos ceros,
nos empeñamos en ser más allá del cromosoma,
nos adentramos en la hostilidad del mundo
con la seguridad del fango
y alguna duda incierta.


Lo recuerdo;
recuerdo aquella quietud,
aquella apertura sin fin,
aquél teñir de sangre fértil
mientras naces por dentro
en un latir claroscuro
donde nada existe por nada.
Y después de vivir desnudos
te rellenas de mundo
y finges que estás vivo.
¿Y qué es la vida si no un dolor dosificado
que nos hinca la luz en el alma?


Aprendimos
a la velocidad relámpago de la idea,
nos materializamos
en los ojos de todo lo que mira
y en los olores sembramos la mejor semilla
para fructificar en el tacto.
Abrimos de par en par las ventanas
mientras nuestros craneales huesos
maduraban la simbiosis de dos mundos.


...Y crecimos...

Crecimos con el amor recién hecho
desordenando el equipaje
que nos traía el viento;
nos entraba la vida por nuestros
pies diminutos
e intuíamos las estrellas
a la vuelta de la esquina.
Supimos multiplicar colores
insuflando la esperanza en cada uno
y fuimos verdades,
verdades límpidas
sobre el columpio de los días.


Recuerdo unos pantalones cortos
siempre dispuestos a hacer novillos
y una calle casa como refugio...
y en las rodillas escrita, entre tropezones,
la verdad del mundo.
Crecimos sin querer,
a los hechos me remito,
como crecen las hierbas;
y nuestros pies diminutos
alargaron la zancada
para ser como la primavera,
eternamente un minuto.


Y lentamente nuestro lenguaje fue humo,
como pájaros que lamen las alturas
desdibujadas del día.
Aprendimos, sí...
Y desvirgamos esa larga primavera
sobre un lecho de volcanes.
Buscamos, sin tiempo,
asir los pasos seductores
de cada instante perdido
donde soñar es solo
una dentellada sobre un desnudo vacío.


Después, ¡todo pasó tan deprisa!
El cielo, las nubes...
todo precipicio:
flores en el pensamiento
y en cada poro de la piel
su espina.
Hallamos consuelo y desconsuelo
en la raíz profunda de cada herida.
Jugamos con el fuego;
decían que podíamos mearnos en la cama...
tan solo fue otra mentira.
De los catorce a los dieciocho
vista y no vista.


Aquel tiempo voló al exilio,
aunque aún agarrado a nuestras manos
nos besa la yema de los dedos.
Y vinieron nuevos soles
ensanchándonos la tierra
y con los ojos cerrados
nos ofrendamos al futuro
como únicos testigo
de un amor mamado.
Un amor que pide a gritos
el sudor de lo vivido
y que a la curva del camino
sea posible seguir siendo...


Seguir siendo en cada día
después de haber burlado al destino,
con un equipaje madurado por los golpes
y sin cejar en el empeño de ser, por ser,
diferentes en lo mismo.
La distancia cubre con su velo,
la memoria es selectiva
y, aquí en mitad del trayecto,
confío,
no en los jueces
sino en la buena fe
de mis propios testigos.


Y a golpes de vida
nos seguimos buscando,
sobrevivimos con las mismas alas
aún a sabiendas que cada día
es un desgarro por el cual
se nos escapa el cielo.
Pero todo,
todo lo vivido,
nos mora en la pupila
sin más cobijo que un latido
apuntalando el hielo de la muerte.


Nuna- Alonso Vicent
Qué decirles muchachos!
Que me ha encantado ese transitar por la vida descalzos a veces pero vestidos de ilusiones con la metáfora al hombro y las alforjas llenas de versos que nos regalan tan maravilloso dueto, mis felicitaciones a ambos, un honor leerlos,



ligiA
 
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Vuestro dueto
ha sido seleccionado
como dueto del Mes.
Con todo el cariño de mundopoesia.com
 
¡ F E L I C I T A C I O N E S!

Estimados Nuna y Alonso, por tan buen trabajo poético que han creado a dúo, y bien merecidos es el reconocimiento otorgado a vuestros versos.
Saludos y un gran abrazo Poetas!!!
 
Casi llego!!!
Pido disculpas a toďos por mi tardanza en contestar y dar las gracias por vuestros comentarios y lectura a este poema escrito con tanta ilusión y una pizca de nostalgia por los años que se fueron.
En especial te agradezco Vicent que hayas estado agradeciendo las visitas en nombre de los dos. Gracias compañero, gracias a tod@s.
Abrazos para todos:))
Yo sí que te agradezco esa manera y esa complicidad a la hora de escribir; que fue todo un placer escribir este, el anterior y el próximo, je je.
Besos, Nuna... y voy a saludar a los compañeros que nos acompañaron en esta aventura.
 
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