La abadía del mal (5)

musador

esperando...
En la abadía del mal
estaba doña Abadesa
con aires de nueva Cresa
vestidita con percal.

Las monjas la perseguían
reclamándole su parte
en ese difícil arte
que de su ejemplo aprendían.

¿Cuál es del mal la sustancia
que hace que como cizaña
crezca en la mejor entraña
arruinando su prestancia?

Las monjas por practicar
se acercaban al arroyo
y ocultándose en un hoyo
desnudaban su pecar.

Sabían que un buen pastor
conocía su costumbre:
les acercaba su lumbre
para que vieran amor.

Visto el amor al desnudo
las inundaba el recato
y al pastor por un buen rato
le daban castigo rudo.

Llegando el pastor a casa
lo esperaba la pastora...:
pobrecita, a ella agora
le tocaba ver la maza.

Llegadas a la abadía
las monjas a la abadesa
le cuentan de su proeza
con su más sana alegría.

-Del amor haced violencia
-la abadesa entonces dice-
que con sus fuegos atice
los del diablo con su ciencia.

Pido disculpas por mi falta de inspiración para esta ocasión. Sin embargo, y a pesar de que quizás resulte un poco anacrónico, creo que un mal que muchos sufren tiene que ver con esta anécdota que cuento.
 
Última edición:
Gracias, Vicente. Creo que yo también tenía la mente algo torpe al escribir estas redondillas, que pretendieron ser algo así como una parábola acerca de la relación entre represión sexual y violencia de género.
abrazo
J.
 
Jorge.
Has hecho estos versos, tomando personajes de las Abadías y poniendo sobre la palestra, ese ejemplo a veces represivo que existen en el clero, "ciencia del diablo"? No lo creo, pienso que la vocación, por más pastor astuto que exista y este plagado de ansiedades, debe ser ejemplo de fidelidad por sobre todo.
Un fuerte abrazo, encantado de llegar!
 
Bueno Jorge, he de confesar que me pasa como a Vicente, Évano, no termino de coger lo que quieres decir, y mira que lo he revisado, y en tu aclaración, cosa que esperaba para comprenderte mejor, pero leído lo que le dices a Évano (Vicente) bueno, pues ahí ya es que me pierdo... ¿ "una parábola acerca de la relación entre represión sexual y violencia de género".? Pues ahora si que es verdad que no me entero de nada , Jorge. debe ser que yo también ando espesa.
Un abrazo
Isabel
 
En la abadía del mal
estaba doña Abadesa
con aires de nueva Cresa
vestidita con percal.

Las monjas la perseguían
reclamándole su parte
en ese difícil arte
que de su ejemplo aprendían.

¿Cuál es del mal la sustancia
que hace que como cizaña
crezca en la mejor entraña
arruinando su prestancia?

Las monjas por practicar
se acercaban al arroyo
y ocultándose en un hoyo
desnudaban su pecar.

Sabían que un buen pastor
conocía su costumbre:
les acercaba su lumbre
para que vieran amor.

Visto el amor desnudo
las inundaba el recato
y al pastor por un buen rato
le daban castigo rudo.

Llegando el pastor a casa
lo esperaba la pastora...:
pobrecita, a ella agora
le tocaba ver la maza.

Llegadas a la abadía
las monjas a la abadesa
le cuentan de su proeza
con su más sana alegría.

-Del amor haced violencia
-la abadesa entonces dice-
que con sus fuegos atice
los del diablo con su ciencia.

Pido disculpas por mi falta de inspiración para esta ocasión. Sin embargo, y a pesar de que quizás resulte un poco anacrónico, creo que un mal que muchos sufren tiene que ver con esta anécdota que cuento.

De falta de inspiración nada de nada, amigo mío... Encuentro retazos de una fina ironía muy de mi gusto. Un abrazo. V.
 
En la abadía del mal
estaba doña Abadesa
con aires de nueva Cresa
vestidita con percal.

Las monjas la perseguían
reclamándole su parte
en ese difícil arte
que de su ejemplo aprendían.

¿Cuál es del mal la sustancia
que hace que como cizaña
crezca en la mejor entraña
arruinando su prestancia?

Las monjas por practicar
se acercaban al arroyo
y ocultándose en un hoyo
desnudaban su pecar.

Sabían que un buen pastor
conocía su costumbre:
les acercaba su lumbre
para que vieran amor.

Visto el amor desnudo *
las inundaba el recato
y al pastor por un buen rato
le daban castigo rudo.

Llegando el pastor a casa
lo esperaba la pastora...:
pobrecita, a ella agora
le tocaba ver la maza.

Llegadas a la abadía
las monjas a la abadesa
le cuentan de su proeza
con su más sana alegría.

-Del amor haced violencia
-la abadesa entonces dice-
que con sus fuegos atice
los del diablo con su ciencia.
Como pez en el agua te mueves en estas redondillas, mi querido amigo. No serán una belleza desde el punto de vista poético, pero tienen claridad y cuentan una historia de manera muy original. Así que disculpas aceptadas, jajaja | A mí, por ejemplo, me resulta difícil determinar cuál es el origen del mal en este tipo de mujeres (por acá se les llama «calientapollas») que provocan el deseo en los hombres para luego lanzarles el balde de agua fría, o lo que es peor, hacer del encuentro de amor y sexo una experiencia carnal casi macabra. ¡Ah, hijas de putas estas monjas!, jajaja ¡Sádicas! | Vigila la métrica del verso *: es heptasílabo, aquí y en Pekín.
Te invito a darte un paseo por nuestro Foro.
Un abrazo, querido hermano.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba