Vital
Poeta veterano en el portal
Haciéndome pequeño, te miro con los ojos del alma abiertos,
y observo ciertas ranuras en tu interior que llaman mi atención,
colándome por ellas, casi no quepo, pero de perfil lo intento.
Lo consigo siguiendo el rastro por camino de tu dolor siniestro,
y justo al centro de tu ser delicadamente llego como un beso,
depositando una calurosa semilla de amor para derretir el hielo.
Bendigo tu paz contento sin importar el lugar ni asentamiento,
y procuro dejarlo todo limpio y aséptico del excéntrico Ego.
Paraíso sin igual, sentir el amor eterno, y poderlo ofrecer neto.
Cual humilde gota que se ofrece voluntaria para amar al prójimo,
y calmar o amortiguar al menos los efluvios del desamor humano,
al humillarme y reducir mi tamaño entra en mí el gran océano.
Y desde su inmensidad recibo fulgurante luz cual relámpago,
que a través de mi corazón catalizo y ofrezco de inmediato,
ese brillo o reflejo que a ti llega y reconforta sentirlo intacto.
¿Por qué amar a un solo ser de amor apasionadamente humano?
Si en mí, amar a toda la humanidad como verdaderos hermanos,
no cuesta nada cuando desde la gratuidad con voluntad yo amo.
Última edición: