Marah
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dueto por la Navidad
Autores: Alonso Vicente / Mariluz Reyes
Una procesión humana
hacia tierra prometida,
sufriendo la bienvenida
de quien le niega un mañana,
espera la mano hermana,
busca una oportunidad
que, en honor a la verdad,
no es que fuera demasiado;
que hasta el menos refugiado
añora su Navidad.
Añora su navidad
la procesión de emigrantes,
cuyas voces delirantes
confían en la bondad
de elegante sociedad
como Europa: la pudiente.
Algunos cruzan el puente
y reciben el abrigo,
mas aúlla el pobre ombligo
del que captura el teniente.
Dejaron casas y tierras,
familia, patria y recuerdos;
no crean que no están cuerdos,
sólo huyen de las guerras.
Cruzan fronteras y sierras
para acabar afinados
en campos de refugiados.
Pasa el otoño, el invierno,
y en Navidad sólo averno
espera a los acampados.
Espera a los emigrados
el trayecto de Anfisbena:
qué amargo ver en la arena
a los niños devorados
y a los padres empeñados
en el árbol más supremo,
que dé sombrilla al requemo
¡ay! para plantar sus cruces,
tomar del fruto y las luces
de Jesús el crisantemo.
El mismo cielo nos cubre,
la misma tierra pisamos
y recorremos a tramos
más de un camino insalubre,
cuyo polvo nos descubre
que al final serán iguales
los foráneos, los locales,
los moros y los cristianos,
los payos y los gitanos…
al final de los finales.
Al final de los finales
todos veremos el roble
cuyo arrullo es el redoble
de campanas imperiales:
esas que curan los males
en el césped del amor,
donde nos besa el señor
y nos abraza la dueña
de todo ser…muy risueña
porque siempre tiene flor.
Autores: Alonso Vicente / Mariluz Reyes
Una procesión humana
hacia tierra prometida,
sufriendo la bienvenida
de quien le niega un mañana,
espera la mano hermana,
busca una oportunidad
que, en honor a la verdad,
no es que fuera demasiado;
que hasta el menos refugiado
añora su Navidad.
Añora su navidad
la procesión de emigrantes,
cuyas voces delirantes
confían en la bondad
de elegante sociedad
como Europa: la pudiente.
Algunos cruzan el puente
y reciben el abrigo,
mas aúlla el pobre ombligo
del que captura el teniente.
Dejaron casas y tierras,
familia, patria y recuerdos;
no crean que no están cuerdos,
sólo huyen de las guerras.
Cruzan fronteras y sierras
para acabar afinados
en campos de refugiados.
Pasa el otoño, el invierno,
y en Navidad sólo averno
espera a los acampados.
Espera a los emigrados
el trayecto de Anfisbena:
qué amargo ver en la arena
a los niños devorados
y a los padres empeñados
en el árbol más supremo,
que dé sombrilla al requemo
¡ay! para plantar sus cruces,
tomar del fruto y las luces
de Jesús el crisantemo.
El mismo cielo nos cubre,
la misma tierra pisamos
y recorremos a tramos
más de un camino insalubre,
cuyo polvo nos descubre
que al final serán iguales
los foráneos, los locales,
los moros y los cristianos,
los payos y los gitanos…
al final de los finales.
Al final de los finales
todos veremos el roble
cuyo arrullo es el redoble
de campanas imperiales:
esas que curan los males
en el césped del amor,
donde nos besa el señor
y nos abraza la dueña
de todo ser…muy risueña
porque siempre tiene flor.
Anfisbena : Mit. griega, también llamada madre de las hormigas, es una serpiente con una cabeza
Alonso Vicente / Mariluz Reyes