Sebastian Dusalgi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Recuerdo el contorno de tu cuerpo
posado en mí
como una silenciosa ave.
A mi memoria viene el día que naciste en mi corazón,
esa hermosa tarde de mayo,
que al verte
el dolor y la tristeza se desvanecieron
como la espuma
y tu sonrisa sembró en mi la esperanza.
Me diste la confianza
para seguir viviendo.
Me permitiste caminar por tu senda,
aquella que ciegamente recorrí.
Todas las partes de mi ser te amaron,
ya no fui un alma perdida
en el valle de la soledad.
Nuestras vidas
se llenaron de instantes, momentos, eternidades.
Hubo ilusiones e imágenes
que fabricaron nuestro romance.
Mas en este instante lloro, pues no se de ti,
de que clase de brazos te sostienen
o que trémulos labios besan tu vientre.
Pero sabes
ahí donde estés, se feliz, aunque mi corazón diga que te necesita.
Gracias por esos años juntos
que de mi memoria no han sido borrados,
pues no hubo contornos
semejantes al tuyo…
Sebastian Dusalgi
posado en mí
como una silenciosa ave.
A mi memoria viene el día que naciste en mi corazón,
esa hermosa tarde de mayo,
que al verte
el dolor y la tristeza se desvanecieron
como la espuma
y tu sonrisa sembró en mi la esperanza.
Me diste la confianza
para seguir viviendo.
Me permitiste caminar por tu senda,
aquella que ciegamente recorrí.
Todas las partes de mi ser te amaron,
ya no fui un alma perdida
en el valle de la soledad.
Nuestras vidas
se llenaron de instantes, momentos, eternidades.
Hubo ilusiones e imágenes
que fabricaron nuestro romance.
Mas en este instante lloro, pues no se de ti,
de que clase de brazos te sostienen
o que trémulos labios besan tu vientre.
Pero sabes
ahí donde estés, se feliz, aunque mi corazón diga que te necesita.
Gracias por esos años juntos
que de mi memoria no han sido borrados,
pues no hubo contornos
semejantes al tuyo…
Sebastian Dusalgi