Maria P Gallo
Poeta fiel al portal
Cántico al amado
Mi amado me ha enamorado
Con el dulce de sus ojos miel, amarillos, naranjados.
Su sonrisa es bella,
Su sonrisa es buena
Y sus dientes ordenados,
Son cuadritos de regalos blanqueados.
Yo lo veo en la mañana,
Lo veo al atardecer,
Lo veo en mi cabeza hasta el anochecer;
Y por siempre me acompaña su querer.
El es bello, el es hermoso
Es un regalo del cielo primoroso
Yo lo quiero, yo lo amo;
Eternamente yo lo llamo.
Ahí viene, El es mi amado
Viene con vestidos de mi Príncipe Soñado,
Vestido de blanco, vestido de oro;
Montado en un corcel con tesoros y diamantes
Apropiándose de mi alma con sus ojos cautivantes.
Qué bello es su aroma
Su belleza huele bien,
Sus labios son cántaros de miel.
Sus palabras son tan dulces,
Que cálido es su amor,
Que se apaga para siempre mi dolor.
Oh amado, oh deseado
Oh regalo del cielo no buscado,
Pasas por los montes
Caminas con tu cayado
Y todos de tu belleza quedan prendados.
Caminas a mi alma
Me abrazas y me impregnas con tu aroma,
Mientras mi fuerza en ti se desmorona.
Caminas por el bosque con presura,
Y al ver los manzanos tú figura,
Envidian con firmeza tu hermosura.
Ven amado mío,
Ven anhelo querido de mi alma,
Pues tú traes la calma a mi alma acongojada,
Pues tú presencia dulce y sencilla,
Es como la brisa serena que mi alma premia
Con sonrisas de niña sonrojada.
Qué bien hueles amado mío
Que hasta las rosas se acercan para olerte esposo mío
Que grato es tener tu aroma,
Que hasta los pajarillos vuelan a tu corona.
Salgo contigo y los grillos cantan,
Los conejillos de su madriguera se levantan
Las mariposas revolotean,
Y el sol se asoma para que todos vean
Ese rostro por el que naciones se pelean.
Me has cautivado
Amado de mi alma
Solo en ti encuentro la amada calma
Eres mi río, mi fortaleza,
Es por tu amor que me despierto con certeza.
Lléname de gozo amado mío
Bésame en tus atrios amigo mío, esposo mío.
Cariño de mi alma que me traes la calma en noches no serenas.
Aférrame a tus brazos fuertemente
Pues es en ti, mi amado ciertamente
Que quiero vivir eternamente.
Mi amado me ha enamorado
Con el dulce de sus ojos miel, amarillos, naranjados.
Su sonrisa es bella,
Su sonrisa es buena
Y sus dientes ordenados,
Son cuadritos de regalos blanqueados.
Yo lo veo en la mañana,
Lo veo al atardecer,
Lo veo en mi cabeza hasta el anochecer;
Y por siempre me acompaña su querer.
El es bello, el es hermoso
Es un regalo del cielo primoroso
Yo lo quiero, yo lo amo;
Eternamente yo lo llamo.
Ahí viene, El es mi amado
Viene con vestidos de mi Príncipe Soñado,
Vestido de blanco, vestido de oro;
Montado en un corcel con tesoros y diamantes
Apropiándose de mi alma con sus ojos cautivantes.
Qué bello es su aroma
Su belleza huele bien,
Sus labios son cántaros de miel.
Sus palabras son tan dulces,
Que cálido es su amor,
Que se apaga para siempre mi dolor.
Oh amado, oh deseado
Oh regalo del cielo no buscado,
Pasas por los montes
Caminas con tu cayado
Y todos de tu belleza quedan prendados.
Caminas a mi alma
Me abrazas y me impregnas con tu aroma,
Mientras mi fuerza en ti se desmorona.
Caminas por el bosque con presura,
Y al ver los manzanos tú figura,
Envidian con firmeza tu hermosura.
Ven amado mío,
Ven anhelo querido de mi alma,
Pues tú traes la calma a mi alma acongojada,
Pues tú presencia dulce y sencilla,
Es como la brisa serena que mi alma premia
Con sonrisas de niña sonrojada.
Qué bien hueles amado mío
Que hasta las rosas se acercan para olerte esposo mío
Que grato es tener tu aroma,
Que hasta los pajarillos vuelan a tu corona.
Salgo contigo y los grillos cantan,
Los conejillos de su madriguera se levantan
Las mariposas revolotean,
Y el sol se asoma para que todos vean
Ese rostro por el que naciones se pelean.
Me has cautivado
Amado de mi alma
Solo en ti encuentro la amada calma
Eres mi río, mi fortaleza,
Es por tu amor que me despierto con certeza.
Lléname de gozo amado mío
Bésame en tus atrios amigo mío, esposo mío.
Cariño de mi alma que me traes la calma en noches no serenas.
Aférrame a tus brazos fuertemente
Pues es en ti, mi amado ciertamente
Que quiero vivir eternamente.