La maza

Eratalia

Con rimas y a lo loco
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Entró de espaldas al local, sin perder de vista la calle. Sabía que le perseguía, implacable, su asesino y no pensaba darle la oportunidad de cogerlo desprevenido.
Caminando hacia atrás cruzó la tienda, sin reparar en un pequeño escabel que se encontraba en el suelo, lo que le hizo trastabillear y caer.
Golpeó con la cabeza los pies de una armadura del siglo XV, que era la mejor pieza de la tienda de antigüedades y el impacto hizo que se soltase la exquisita maza barretada enganchada en el guantelete. Los clavos le hendieron el craneo .
El asesino, ya sin trabajo que hacer, giró sobre sus talones y se marchó calle abajo.
 
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Entró de espaldas al local, sin perder de vista la calle. Sabía que le perseguía, implacable, su asesino y no pensaba darle la oportunidad de cogerlo desprevenido.
Caminando hacia atrás cruzó la tienda, sin reparar en un pequeño escabel que se encontraba en el suelo, lo que le hizo trastabillear y caer.
Golpeó con la cabeza los pies de una armadura del siglo XV, que era la mejor pieza de la tienda de antigüedades y el impacto hizo que se soltase la exquisita maza barretada enganchada en el guantelete. Los clavos le hendieron el craneo .
El asesino, ya sin trabajo que hacer, giró sobre sus talones y se marchó calle abajo.
Pero ...¿qué has comido hoy, mi niña ???? Has contado un hecho un tanto morboso con la soltura de quien relata un hecho de sociedad... ¿Que has hecho con nuestra Eratalia?
 
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Entró de espaldas al local, sin perder de vista la calle. Sabía que le perseguía, implacable, su asesino y no pensaba darle la oportunidad de cogerlo desprevenido.
Caminando hacia atrás cruzó la tienda, sin reparar en un pequeño escabel que se encontraba en el suelo, lo que le hizo trastabillear y caer.
Golpeó con la cabeza los pies de una armadura del siglo XV, que era la mejor pieza de la tienda de antigüedades y el impacto hizo que se soltase la exquisita maza barretada enganchada en el guantelete. Los clavos le hendieron el craneo .
El asesino, ya sin trabajo que hacer, giró sobre sus talones y se marchó calle abajo.
Sorprendente relato, la intriga y la sorpresa son motivos que te impulsan a leer con motivación y deleite... Precioso, de verdad sincera. Me ha encantadoooo. Besazos mi querida amiga Era, con cariño y con admiración....muááááácksss....
 
Si es que cuando te toca, te toca.
Yo creo que tu protagonista pecó de hacerle frente a la muerte, cuando lo que hay que hacer es ir de cara a la vida; o lo que es lo mismo, correr como un descosido con la vista al frente para sortear todos los obstáculos, je je.
Ya sin coñas: me encantó este micro, directo a lo que se quiere narrar y con un argumento concentrado.
Abrazote de sobremesa, Eratalia.
Es que dicen que los micros han de ser como el concentrado de caldo en pastillas, ¿no? Directo al grano.
Un abrazo y mi agradecimiento por venir a leer.
 
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Entró de espaldas al local, sin perder de vista la calle. Sabía que le perseguía, implacable, su asesino y no pensaba darle la oportunidad de cogerlo desprevenido.
Caminando hacia atrás cruzó la tienda, sin reparar en un pequeño escabel que se encontraba en el suelo, lo que le hizo trastabillear y caer.
Golpeó con la cabeza los pies de una armadura del siglo XV, que era la mejor pieza de la tienda de antigüedades y el impacto hizo que se soltase la exquisita maza barretada enganchada en el guantelete. Los clavos le hendieron el craneo .
El asesino, ya sin trabajo que hacer, giró sobre sus talones y se marchó calle abajo.
Me quito el sombrero y me inclino (no mucho por cuestiones de edad) ante usted ante este intenso micro. Solo para quitarme un poco el horror que me ocasiona intento imaginar a Mr. Bean en tal situación.
¡Qué bueno, Era, qué bueno!.
Un aterrorizado abrazo.
 
Me quito el sombrero y me inclino (no mucho por cuestiones de edad) ante usted ante este intenso micro. Solo para quitarme un poco el horror que me ocasiona intento imaginar a Mr. Bean en tal situación.
¡Qué bueno, Era, qué bueno!.
Un aterrorizado abrazo.
Pobrecito, no era mi intención herir susceptibilidades... Le pondré dos rombos. (Como verás y sintiéndolo mucho, yo tampoco nací ayer)
Gracias, Javier, comentas que da gusto leerte.
Abrazos.
 
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Entró de espaldas al local, sin perder de vista la calle. Sabía que le perseguía, implacable, su asesino y no pensaba darle la oportunidad de cogerlo desprevenido.
Caminando hacia atrás cruzó la tienda, sin reparar en un pequeño escabel que se encontraba en el suelo, lo que le hizo trastabillear y caer.
Golpeó con la cabeza los pies de una armadura del siglo XV, que era la mejor pieza de la tienda de antigüedades y el impacto hizo que se soltase la exquisita maza barretada enganchada en el guantelete. Los clavos le hendieron el craneo .
El asesino, ya sin trabajo que hacer, giró sobre sus talones y se marchó calle abajo.

Estaba claro que su destino estaba marcado. Muy buen micro. Felicidades!!

Palmira
 
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Entró de espaldas al local, sin perder de vista la calle. Sabía que le perseguía, implacable, su asesino y no pensaba darle la oportunidad de cogerlo desprevenido.
Caminando hacia atrás cruzó la tienda, sin reparar en un pequeño escabel que se encontraba en el suelo, lo que le hizo trastabillear y caer.
Golpeó con la cabeza los pies de una armadura del siglo XV, que era la mejor pieza de la tienda de antigüedades y el impacto hizo que se soltase la exquisita maza barretada enganchada en el guantelete. Los clavos le hendieron el craneo .
El asesino, ya sin trabajo que hacer, giró sobre sus talones y se marchó calle abajo.
Bella escenografia que es deleite para un escrito sorpresivo y
lleno de entrañable misterio y casualidades. Se disfruta como
un buen micro film de avanzado pensamiento. felicidades.
luzyabsenta
 
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Entró de espaldas al local, sin perder de vista la calle. Sabía que le perseguía, implacable, su asesino y no pensaba darle la oportunidad de cogerlo desprevenido.
Caminando hacia atrás cruzó la tienda, sin reparar en un pequeño escabel que se encontraba en el suelo, lo que le hizo trastabillear y caer.
Golpeó con la cabeza los pies de una armadura del siglo XV, que era la mejor pieza de la tienda de antigüedades y el impacto hizo que se soltase la exquisita maza barretada enganchada en el guantelete. Los clavos le hendieron el craneo .
El asesino, ya sin trabajo que hacer, giró sobre sus talones y se marchó calle abajo.


Inesperado y sorpresivo final, mi estimada Eratalia, de muy grata lectura; Buenísimo.

Amiga, te envío un respetuoso abrazo.
 
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Entró de espaldas al local, sin perder de vista la calle. Sabía que le perseguía, implacable, su asesino y no pensaba darle la oportunidad de cogerlo desprevenido.
Caminando hacia atrás cruzó la tienda, sin reparar en un pequeño escabel que se encontraba en el suelo, lo que le hizo trastabillear y caer.
Golpeó con la cabeza los pies de una armadura del siglo XV, que era la mejor pieza de la tienda de antigüedades y el impacto hizo que se soltase la exquisita maza barretada enganchada en el guantelete. Los clavos le hendieron el craneo .
El asesino, ya sin trabajo que hacer, giró sobre sus talones y se marchó calle abajo.
¡Qué mala suerte! Tenía que haber caído la maza sobre el asesino; aunque así el relato hubiera resultado más previsible. Me gusta el final sorprendente.

Feliz primavera.
 
¡Qué mala suerte! Tenía que haber caído la maza sobre el asesino; aunque así el relato hubiera resultado más previsible. Me gusta el final sorprendente.

Feliz primavera.
Si al que nace pa' martillo del cielo le caen los clavos... ¿No dice eso la canción? Pues este tenía su destino trazado.
Gracias por pasar, Antonio.
Un abrazo.
 

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