Gabriel Lupper
Aprendiz de poeta venezolano
¿Puede el alma ser infiel
ante un corazón sonoro?
Rimbombante el deterioro
a quien cause mal tan cruel.
Tenga entonces calma aquel
iracundo meteoro,
karma brilla cual tesoro
alineando el desnivel.
Ríe pues, amada mía
el pasado ya se ha ido:
nuestra hora se avecina.
Imparable de alegría,
nazco ya correspondido
a ti, dulce Karenina.
Sonetillo acróstico que escribí a mi novia.