catapiano_18
Poeta recién llegado
En Roma, el amor es violento,
En Roma, tu mirada está quieta.
Ahí, el beso de una musa quema,
Se carcome mi piel sin piedad.
Se carcome de mi vientre cualquier signo de voluntad.
En Roma, amor para mí no hay.
En Roma, soy sólo un peón.
Y así, quedo extinta a través del ayer, nula.
Como guerra espartana sin llegar al altar.
Como monja metiendo dedos entre dama virgen hasta mediana mitad.
Quedo como momia, como perpleja, como lagaña, metida entre ceja y ceja.
Roma no es para mí, porque Roma quiere romperse y desgarrarse la piel.
Porque Roma ama de verdad, con cada rincón de cada lugar que hay en él.
Roma no es para mí, porque yo estoy añeja y no sé amar.
Roma no es para mí, porque Roma no es un poema de desamor.
En cambio yo, sí.
En Roma, tu mirada está quieta.
Ahí, el beso de una musa quema,
Se carcome mi piel sin piedad.
Se carcome de mi vientre cualquier signo de voluntad.
En Roma, amor para mí no hay.
En Roma, soy sólo un peón.
Y así, quedo extinta a través del ayer, nula.
Como guerra espartana sin llegar al altar.
Como monja metiendo dedos entre dama virgen hasta mediana mitad.
Quedo como momia, como perpleja, como lagaña, metida entre ceja y ceja.
Roma no es para mí, porque Roma quiere romperse y desgarrarse la piel.
Porque Roma ama de verdad, con cada rincón de cada lugar que hay en él.
Roma no es para mí, porque yo estoy añeja y no sé amar.
Roma no es para mí, porque Roma no es un poema de desamor.
En cambio yo, sí.