Me habitas en el pulso
donde la sangre en poesía
escancia tu nombre.
Polen azul,
aroma subterráneo,
silbo redondo
donde el mar con sus olas en ti
extiende sus manos de agua.
Tú eras el arribo
que tanto tiempo esperé,
el zumbido de la abeja
en mi ventana,
la selva de amapolas y el fuego
repetido en mis manos.
No hay silencios oscuros
Sino el embrión de mis ojos
Volcado en el vientre de tus caricias.
EBAN
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