El Cielo de Octubre
Poeta asiduo al portal
Te observo escondida
en el silencio que ofrecen las fotografías,
inmóvil como el agua estancada
que no sabe volver al río.
Me dispongo a quererte sin viento, sin voz,
a adorar tu estatua como imagen viva
dentro de este cuerpo al que llamo casa,
que mantiene las ventanas cerradas,
las estanterías en pie,
y el recuerdo del último portazo
con el que concluyó febrero.
Después llegó el silencio.
El silencio es una espalda y sobre ella un escorpión,
el silencio es miedo, es vida, el silencio es amor,
pues todo amor requiere silencios
distintos en tamaño y forma,
todo silencio requiere amor y ambos
son iguales en cada idioma,
todo corazón ha de saber descansar entre latidos,
ha de aprender a traer consigo
el ruido al que unos llaman soledad. Vida.
Mezclando silencios el viento me habla
y en la noche me otorga esa quietud merecida.
Los recuerdos son casas vacías
al igual que la memoria es un puñado de arena.
Algunos recuerdos tienen las ventanas rotas,
y frente a ellos, en silencio, estás tú.
Puede que el amor sea como esa ropa
que una vez te compraste
pero ya no te puedes poner.
O tal vez como una vasija rota
cuya forma todo el mundo recuerda
de manera distinta.
Yo, sigo teniendo miedo al olvido,
sigo temiendo su atraco,
sigo en mi sitio maniatado
esperando ver qué se lleva.
Éste será mi acuerdo:
yo le daré lo que quiera darle
y que él se lleve cuanto pueda.
Todo,
menos tu recuerdo.
en el silencio que ofrecen las fotografías,
inmóvil como el agua estancada
que no sabe volver al río.
Me dispongo a quererte sin viento, sin voz,
a adorar tu estatua como imagen viva
dentro de este cuerpo al que llamo casa,
que mantiene las ventanas cerradas,
las estanterías en pie,
y el recuerdo del último portazo
con el que concluyó febrero.
Después llegó el silencio.
El silencio es una espalda y sobre ella un escorpión,
el silencio es miedo, es vida, el silencio es amor,
pues todo amor requiere silencios
distintos en tamaño y forma,
todo silencio requiere amor y ambos
son iguales en cada idioma,
todo corazón ha de saber descansar entre latidos,
ha de aprender a traer consigo
el ruido al que unos llaman soledad. Vida.
Mezclando silencios el viento me habla
y en la noche me otorga esa quietud merecida.
Los recuerdos son casas vacías
al igual que la memoria es un puñado de arena.
Algunos recuerdos tienen las ventanas rotas,
y frente a ellos, en silencio, estás tú.
Puede que el amor sea como esa ropa
que una vez te compraste
pero ya no te puedes poner.
O tal vez como una vasija rota
cuya forma todo el mundo recuerda
de manera distinta.
Yo, sigo teniendo miedo al olvido,
sigo temiendo su atraco,
sigo en mi sitio maniatado
esperando ver qué se lleva.
Éste será mi acuerdo:
yo le daré lo que quiera darle
y que él se lleve cuanto pueda.
Todo,
menos tu recuerdo.