lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Arde el negro gris de la tarde,
y tu corazón me besa,
sí..., me besa.
Se posa la nieve fría
en el silencio de mi piel,
y tu corazón la besa
hasta calmar su mudez.
Y mis sienes dormidas
en el oscuro sueño,
despiertan a la dulce caricia
de tu corazón risueño.
Y tiembla mi cuerpo,
y tiemblan mis horas,
si tu corazón me sonríe
en mi soledad a solas.
Y tiembla mi alma,
y tiembla mi sed,
si tu corazón sonríe
y..., me besa después.