Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Atizas el fuego. Arde en mi pecho.
Llegas sin avisar y callas para no fastidiar.
El silencio vale mas que mil palabras
Las tuyas se ahogaron el día que te alejaste.
Creí que aún existía algo,
pero fue un pensar profano,
a tu propio entierro has llegado.
Tropel de caballos dejas a tu paso
y desapareces sin dejar rastro,
como si nunca hubieras existido.
Se oye a lo lejos un gemido.
Son las evocaciones que se ahogaron
presas del dolor de tu partida.
Ese día murió la niña,
nació la mujer extraña.
La que un día embozó la daga
con la que mató tu amor libertino.
Llegas sin avisar y callas para no fastidiar.
El silencio vale mas que mil palabras
Las tuyas se ahogaron el día que te alejaste.
Creí que aún existía algo,
pero fue un pensar profano,
a tu propio entierro has llegado.
Tropel de caballos dejas a tu paso
y desapareces sin dejar rastro,
como si nunca hubieras existido.
Se oye a lo lejos un gemido.
Son las evocaciones que se ahogaron
presas del dolor de tu partida.
Ese día murió la niña,
nació la mujer extraña.
La que un día embozó la daga
con la que mató tu amor libertino.
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