Eratalia
Con rimas y a lo loco
Aquella tarde aburrida,
desidiosa y muy cansada,
no teniendo que hacer nada
y estando harta de la vida,
me fui sin rumbo vagando
y observé que me seguías
(mas quizás eran manías
que me estaba imaginando).
Me metí en un bar cualquiera
y me pedí un vino añejo:
allí comenzó el cortejo
de una mosca follonera.
El aroma de mi vino
la atrajo con gran urgencia
y yo, sin mucha paciencia
pensé ¿cómo la extermino?
¡Que te busques otro vaso!
-le dije airada a la mosca-
pero aquella ni se cosca
ni me hizo maldito el caso.
Entonces, con agrio gesto
me fui y agarré una pala,
certero como una bala
le asesté un golpe funesto.
La mosca perdió el sentido:
se precipitó en picado
sobre mi vino abocado
en barrica envejecido.
Y sin catarlo siquiera
el vino hube de tirar
y otro tuve que pagar
¡Vaya palada certera!
desidiosa y muy cansada,
no teniendo que hacer nada
y estando harta de la vida,
me fui sin rumbo vagando
y observé que me seguías
(mas quizás eran manías
que me estaba imaginando).
Me metí en un bar cualquiera
y me pedí un vino añejo:
allí comenzó el cortejo
de una mosca follonera.
El aroma de mi vino
la atrajo con gran urgencia
y yo, sin mucha paciencia
pensé ¿cómo la extermino?
¡Que te busques otro vaso!
-le dije airada a la mosca-
pero aquella ni se cosca
ni me hizo maldito el caso.
Entonces, con agrio gesto
me fui y agarré una pala,
certero como una bala
le asesté un golpe funesto.
La mosca perdió el sentido:
se precipitó en picado
sobre mi vino abocado
en barrica envejecido.
Y sin catarlo siquiera
el vino hube de tirar
y otro tuve que pagar
¡Vaya palada certera!
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